En septiembre se resistió a la llamada de los mercados, pero mes y medio después, y camino de los 1.000 millones de dólares en rescates, los nervios no están para decepciones. De ahí que la Reserva Federal aprobara ayer un drástico recorte de los tipos de interés, que rebajó en medio punto por segunda vez en apenas veinte días, en un desesperado intento de fomentar el consumo de las familias y la inversión para evitar una recesión.
El precio oficial del dinero en Estados Unidos queda así fijado aen el 1%, un mínimo histórico en el que ya estuvo entre junio de 2003 y 2004. Se trata del noveno recorte en poco más de un año -el anterior, de la misma cuantía, fue decretado el 8 de octubre en una acción coordinada con los principales bancos centrales del mundo- y no ha sido más drástico porque las autoridades financieras temen quedarse sin margen para seguir reaccionando a los reveses económicos que aún están por venir, según advierten una y otra vez los analistas internacionales.
«El ritmo de la actividad parece haber disminuido destacadamente, debido de forma importante al declive de la inversión», señaló el Comité de Mercado Abierto en su informe para justificar la importante rebaja. Ahí no quedó la cosa. Según alertó el organismo regulador estadounidense, «el gasto de los negocios en equipos y la producción industrial se han debilitado en los meses recientes, y la actividad en muchas economías extranjeras está oscureciendo las perspectivas para las exportaciones estadounidenses».
Es sólo el principio de un análisis sobrio que todavía evita la palabra recesión. Hoy se hará público el primer informe oficial del Producto Interior Bruto (PIB) correspondiente al tercer trimestre, que previsiblemente revelará una ralentización del crecimiento. Los analistas estiman que se contrajo alrededor del 0,5%, el peor dato desde 2001, que dejaría al país al borde de la depresión económica. Su
La Reserva Federal confía en que las recientes medidas políticas, «incluyendo la reducción de tipos de interés» aprobada ayer, «contntribuyan a lo largo del tiempo a mejorar las condiciones crediticias y promuevan el retorno al crecimiento moderado».
Nuevas bajadas
El análisis de la institución deja, de este modo, la puerta abierta a nuevas bajadas de los tipos al advertir de que «actuará en la medida que sea necesaria para promover el crecimiento económico sostenible y la estabilidad de precios». Pero, sobre todo, porque espera una inflación moderada en los próximos meses debido a la bajada de los precios energéticos y las perspectivas de una actividad económica débil, lo que le deja margen -aunque escaso- para seguir manejando esta herramienta económica. El tiempo corre a favor de otra decisión similar a la de ayer a corto plazo.