Los 'villanos' conquistaron la corte por un día. El Portugalete reinó en la Copa, vivió una noche histórica. Ayer fue su día. Lo disfrutó intensamente a pesar de salir derrotado. La gesta no se pudo consumar porque el Valencia quiso dejar los deberes hechos, sin esperar a la vuelta en Mestalla. Llegó, vio y venció. La diferencia de categorías resultó inapelable. El grande no perdonó.
El Portugalete recibió ayer en Lasesarre el premio a su trabajo. Fue su bautizo contra un rival de Primera División en competición oficial y no defraudó. Los gualdinegros miran como objetivo la Liga, pero nadan a gusto en la Copa del Rey. Es la motivación del modesto. No sabe de lujos, pero sí, y mejor que nadie, del esfuerzo que cuesta compatibilizar trabajo o estudios con deporte. En esa conjugación es donde se inspiró el conjunto de Bermúdez para saltar al campo sin complejos.
En cuestión de carácter los jarrilleros se mostraron fuertes mentalmente y muy ilusionados. Jaleados por los 7.000 aficionados que lograron la mejor entrada en la historia del nuevo Lasesarre, miraron el partido desde una óptica distinta a la competición. Era una cuestión de orgullo, pero también de disfrute, de contrarrestar con un gran derroche de ilusión y ganas la diferencia de calidad de ambas plantillas. En esto último ganaba el Valencia, que intentó en todo momento imponer su criterio y profesionalidad.
Nada de especulaciones debió dictar Emery en el vestuario. Sus jugadores aplicaron el guión a la perfección. Juego de toque y velocidad endiablada para desbordar una y otra vez a los voluntariosos jugadores jarrilleros. Sólo Gorroño fue capaz de enturbiar el control visitante con un disparo que detuvo Guaita. El Portugalete pagó cara su osadía y en la siguiente jugada Morientes adelantó a los visitantes al rematar una jugada de Pablo Hernández por la banda.
En el ecuador del primer tiempo, los gualdinegros recibieron la segunda estocada. Una herida mortal que silenció a la grada. Los hombres de Bermúdez no perdieron la compostura y mantuvieron su dignidad sobre el césped. Los valencianos frenaron el ritmo y el partido se tomó un respiro.
Las cosas no pudieron empezar mejor para el Portugalete en la reanudación. En su primera incursión en la parcela valenciana logró el tanto del honor. Un gol para la historia. Un testarazo templado en un vuelo perfecto de Urko Vera por encima de la defensa visitante. Una explosión de júbilo invadió Lasesarre. Todo el campo en pie para aplaudir un gol con sabor a victoria.
Tres minutos después el artillero Morientes dejó claro quién llevaba los galones en el partido. La enésima llegada de Ximo Navarro por la banda la finalizó el matador. El Portugalete había caído, pero no tenía nada que perder y plantó cara a su rival. Se creció ante la adversidad e incluso se permitió el descaro de poner cerco a la portería valenciana con rápidas acciones. Urko Vera, Alberto y Arzubiaga tuvieron en jaque a la defensa visitante durante unos cuantos minutos.
Emery retiró al letal Morientes y dio entrada a Zigic. Quería más goles y el gigantón todavía tuvo tiempo de conseguir el cuarto. Un castigo severo para un entusiasmo sin límites. Goleó el Valencia en Lasesarre, en lo deportivo ganó. Era lo lógico. Pero nada pudo impedir que el club de La Florida escribiera una página brillante para su historia. Su gol fue el del orgullo, para satisfacción de la villa.