
La familia de Yasín, el joven aficionado al F.C. Barcelona, a la salida del tribunal./ Efe
El Tribunal de Apelación de Marraquech ha concedido hoy la libertad provisional al joven marroquí Yasín Belassal, quien fue condenado el pasado mes de septiembre a un año de cárcel por ofender a la Monarquía en una pintada.
"Estamos muy contentos de que esta noche Yasín vaya a dormir con nosotros", ha afirmado a la salida de la corte Mohamed Belassal, padre de ese joven encarcelado desde el pasado 29 de septiembre en una prisión de la ciudad. "Su amor por el Barça es lo que le llevó a la cárcel", ha dicho antes de que comenzara la sesión el progenitor, en referencia al F.C. Barcelona.
Desde el arresto de su hijo en septiembre, Belassal había asegurado a los medios que la detención se produjo porque éste había sustituido en una pintada en la pizarra de su instituto la palabra 'Rey' por 'Barça' en el lema nacional 'Dios, Patria, Rey'. Sin embargo, en el informe verbal entregado por la Gendarmería al juez figura como causa de la denuncia una pintada de Yasín fuera de su instituto en la que decía 'Dios maldiga a tu padre', en referencia al monarca alauí Mohamed VI.
Por esa ofensa a la Monarquía le podrían haber caído hasta cinco años de cárcel, según ha indicado Mohamed El Ghaloussi, abogado de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), que ha estado al frente de la defensa.
El juicio será el 5 de noviembre
Durante la vista, se solicitó al fiscal que tuviera en cuenta la juventud de Belassal, que cumplió 18 años el pasado 30 de junio, así como el hecho de que esa frase no fue lanzada por una verdadera falta de respeto a la Corona, sino como una provocación sin trascendencia de cara al resto de sus compañeros. Asimismo, los abogados defensores han apuntado el daño a la Monarquía y a la imagen exterior del país que podría suponer la permanencia del estudiante en prisión, e instaron a que el próximo 5 de noviembre, fecha en la que se celebrará su juicio, se le garantice un proceso "justo y en buenas condiciones".
Ni la madre de Belassal, sentada en la segunda fila de la sala, ni el padre, situado dos bancos más atrás, han podido ocultar al escuchar los alegatos su nerviosismo y las lágrimas, las mismas que tampoco retuvieron al salir del tribunal confiados en la liberación del joven.