Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cultura

en el teatro arriaga

'La paz perpetua' llena el Arriaga de «canes bípedos»y «seres de pesadilla»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La lucha antiterrorista, desde la óptica de un perro policía
Julio Cortázar y José Luis Alcobendas. / MIREYA LÓPEZ
Odín, John John y Enmanuel luchan por alcanzar el mejor puesto del cuerpo secreto antiterrorista. El primero es un mercenario resabiado, criado en la calle; el segundo es el joven incauto que irá aprendiendo a base de palos, y el último es el sabio y prudente. Tras pasar varias pruebas, entre ellas cómo detectar tóxicos, un test psicotécnico y una entrevista personal, sólo uno alcanzará la ansiada vacante. Esa que les llevará al mundo real en el que «se plantean los dilemas morales en la lucha de los Estados democráticos contra el terrorismo», explica el actor Juan Luis Alcobendas. ¿Dónde acaba el interrogatorio con coacción física y empieza la tortura? ¿Qué pasa con los vuelos irregulares y las cárceles secretas? ¿Hasta dónde cambiamos libertad por seguridad?
La obra 'La paz perpetua', escrita por Juan Mayorga y dirigida por José Luis Gómez, tratará todos estos temas hoy y mañana en el Arriaga, a las 8 de la tarde. Y lo hará, como es habitual en Mayorga, en boca de animales. Porque resulta que Odín, John John y Enmanuel, así como su entrenador Casius, son perros. O «canes bípedos» o «seres de pesadilla», como recuerdan los actores que los define el director.
Como ya pasara con Copito de Nieve y con la tortuga de Darwin, los animales le sirven al autor para «poder criticar con más facilidad», dice Julio Cortázar, para «poner en boca de un animal lo que quizá no se atrevería a decir un hombre» y «con ese distanciamiento puede hacer una crítica más objetiva de lo humano», termina Alcobendas. Es una ventaja para los personajes -y alimenta la teatralidad y la capacidad de imaginación del espectador- y todo un reto para los intérpretes, que han tenido que investigar «cómo movernos, cómo reaccionar» y hasta cómo olisquear.
Más información en:
www.teatroarriaga.com
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS