
Un ertzaina vigila el portal donde fue descubierto el cuerpo sin vida del anciano asesinado en Irala. /Archivo
La sección sexta de la Audiencia Provincial de Vizcaya ha impuesto una pena de 19 años de prisión a Julio M.M., como autor del asesinato de un anciano discapacitado mientras dormía en su domicilio de la calle Irala de Bilbao, para robarle por la fuerza varios miles de euros.
En la sentencia hecha pública hoy, sobre el veredicto de culpabilidad que emitió un jurado popular contra Julio M.M., la Sala le ha condenado a 16 años de cárcel como autor del asesinato con el agravante de alevosía, aunque estima la concurrencia del atenuante de la toxicomanía probada del acusado. El tribunal ha sumado a la anterior otra condena de tres años más por el delito de robo con violencia para apoderarse del dinero que guardaba la víctima.
La resolución absuelve a la otra acusada M.M.C., la mujer del condenado, que cuando ocurrió el crimen convivía con la víctima, y a quien el Ministerio Fiscal consideraba también autora tanto del asesinato como del robo, ya que el jurado le exculpó de tales acusaciones. La sentencia exige además al condenado a indemnizar a los familiares del hombre fallecido con 13.000 euros.
La presidenta de la Sala ha destacado la correcta valoración de la prueba que realizaron los miembros del jurado, que incluso dieron crédito a ciertas afirmaciones del relato de los hechos que ofreció en el juicio uno de los hijos de la mujer que ha resultado absuelta, pero restaron credibilidad a otros detalles que dio el adolescente, por la confusión que le pudo generar "el impacto" de presenciar el crimen. Así, la presidenta ha valorado la sensatez del jurado al analizar el testimonio del menor y también que exculparan a la mujer puesto que no tenían la "certeza necesaria" para considerarla coautora del asesinato.
"Vejaciones"
La sentencia ha concluido que la noche del 3 de agosto de 2007, la mujer que vivía con la víctima quería abandonarle porque "estaba harta de soportar las vejaciones" a que le sometía el anciano y por ello pidió a Julio M.M, a quien consideraba su marido y padre de sus hijos, que acudiera a recogerla al piso de la calle Irala. Cuando Julio M.M. llegó, agredió al anciano "con ánimo de matar" mientras éste se encontraba en la cama, en un ataque por sorpresa del cual no pudo defenderse ya que sufría una hemiplejía en medio cuerpo. Cuando la víctima estaba casi inconsciente, le amordazó con una camisa, lo que le provocó la muerte por asfixia.
El acusado y la mujer huyeron de la vivienda con sus dos hijos, tras apoderarse de un dinero en metálico que ella consideraba suyo y que el anciano nunca le había dado. Además, se llevaron una tarjeta de crédito del fallecido con la que extrajeron dinero en varias entidades bancarias los días posteriores al asesinato.
El tribunal ha considerado, en base a los informes de los médicos sobre la drogadicción de los dos acusados, que si bien consumían habitualmente todo tipo de sustancias, no se ha demostrado que en el momento del crimen estuvieran especialmente alterados. Además, ha advertido de que no puede reducir la pena por la atenuante indicada a la vista de "la peligrosidad que se revela" en Julio M.M.