Los consejos de administración de BBK y Kutxa aprobarán esta semana -previsiblemente, en una reunión que se celebrará el jueves y que será convocada hoy- el inicio de su proceso de fusión para impulsar, a partir del próximo 1 de enero, el nacimiento de una nueva entidad que controlará el 50% del sector en Vizcaya y Guipúzcoa y les permitirá sumar esfuerzos en el proceso de expansión fuera de Euskadi. El acuerdo, fruto de las negociaciones abiertas el pasado verano, ya ha recibido el visto bueno de las comisiones ejecutivas de ambos órganos de gobierno y dejará la puerta abierta a la eventual incorporación de la Vital alavesa para crear la caja vasca unificada que hasta ahora no ha cuajado por desavenencias de índole política.
El proyecto cuenta con el respaldo del PNV, CC OO -este sindicato anunció ayer que ha firmado un pacto en este sentido-, Ezker Batua y Aralar. Con estos 'mimbres' estaría garantizada su ratificación en la asamblea de la caja vizcaína, pero aún sería necesario sumar algunos votos más en el caso de la Kutxa. Las fuentes consultadas dan como seguro el apoyo de la candidatura de trabajadores Pixkanaka Kaskari. Aunque se confirmara este extremo, todavía faltaría una papeleta en la entidad guipuzcoana.
El voto más deseado
¿Está amarrado ese voto clave? No hay respuesta oficial a esa pregunta. De momento, todo son especulaciones. «Si las cajas van a aprobar en sus consejos la fusión -señalaban ayer medios conocedores del proceso- es la señal de que tienen garantizado el voto que faltaba. Lo contrario sería tirarse a una piscina en la que no hay agua». Su identificación -auguran- será el secreto mejor guardado hasta que se produzca la votación final a mediados de diciembre, y puede proceder de cuatro grupos: del sindicato ELA, hasta ahora se ha mostrado reacio, pero al que los presidentes de las cajas confían en sumar y convertirlo en la auténtica 'llave' de la fusión; del 'transfuguismo' de vocales que accedieron a su cargo en candidaturas impulsadas por PSE o PP; y, por último, de la abstención de los representantes de la izquierda radical.
El PP sigue sin dar una respuesta definitiva a las ofertas que ha recibido desde las dos entidades para apoyar la integración, pero la dirección del partido se inclina por el 'no'. «Seguimos estando lejos, aunque hay cosas que sí nos han aclarado y que nos han tranquilizado», manifestó el secretario general en Guipúzcoa, Borja Semper. «De momento, sigue pesando más lo negativo sobre lo positivo».
Malestar en el PSE
En el seno del PSE no se oculta el malestar por esta maniobra auspiciada por el PNV, ya que los socialistas habían pedido «tiempo» para abordar la fusión 'a tres' sin el condicionante de unas elecciones autonómicas como las previstas en Euskadi para la próxima primavera. La fusión de la BBK y la Kutxa deja aislada a la Vital -bien es verdad que por decisión propia-; pero, sobre todo, modifica de forma sustancial el escenario de futuro para crear la pretendida caja vasca única. La capacidad negociadora de la entidad alavesa en ese contexto sería, indudablemente, muy limitada.
Fuentes cercanas al PSE apuntan que en las próximas semanas van a acelerar la campaña que ya han iniciado en Guipúzcoa para oponerse a esta operación -hasta ahora, con mociones en los ayuntamientos, que han recibido el respaldo del PP-, con el epicentro de su mensaje colocado en la pugna territorial. La fusión, van a insistir los socialistas en una iniciativa que incluye el buzoneo de miles de folletos, «supone la absorción de la caja de Guipúzcoa por parte de la de Vizcaya». La decisión de ubicar el 'cuartel general' y la sede social de la nueva entidad en Bilbao servirá como base argumental.
Los primeros contactos entre los presidentes de la BBK y la Kutxa, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, se iniciaron a principios de agosto. La convicción de que el proceso de integración 'a tres' estaba congelado 'sine die' por el PSE -que descarta sumarse a él al menos hasta los comicios de marzo- les animó a intentar la integración 'a dos', opción que hasta entonces habían rechazado de plano.