Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Economía

ECONOMÍA

Líder de los empresarios durante casi un cuarto de siglo y figura clave en las reformas laboral y de pensiones, José María Cuevas muere a los 73 años de un edema pulmonar
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Adiós al patrón de patronos
reflexivo en una asamblea poco antes de retirarse. / I. GIL
«Negociad siempre, y cuando la negociación se vuelva imposible, seguid negociando». Con este consejo se despidió José María Cuevas el 6 de junio de 2007 de la presidencia de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), cargo que había ocupado durante 23 años y que tuvo que dejar debido a sus problemas coronarios. En el día de su fallecimiento, éste ha sido el legado más destacado por cuantos le conocieron y trabajaron con él, incluso desde el otro lado de la barrera. «Se ha ido un hombre partidario del diálogo y sabedor de la importancia que tiene la búsqueda del consenso y de las buenas relaciones», comentaban con tristeza varios de sus allegados.
La muerte sorprendió a Cuevas ayer en su domicilio de Madrid. Sobre las cuatro de la madrugada se despertó con un fuerte dolor en el pecho y alertó a su familia, que llamó a las emergencias médicas. Sin embargo, todos los esfuerzos por salvarle fueron inútiles. El diagnóstico fue un edema pulmonar agudo. Tenía 73 años y una dilatada y fecunda carrera a sus espaldas al frente de la patronal española, que le eligió como su líder hasta en siete ocasiones. Y eso que en 1984, cuando sustituyó a Carlos Ferrer Salat, se dijo que era un presidente de transición; la transición resultó durar casi un cuarto de siglo.
José María Cuevas nació en Madrid en 1935, pero se consideraba palentino y fue nombrado hijo adoptivo de la localidad segoviana de Riaza, donde recibirá sepultura este mediodía. Casado y padre de cuatro hijos, sus restos fueron velados durante toda la jornada en el tanatorio de Nuestra Señora de la Paz, en Tres Cantos (Madrid), por el que pasaron destacadas personalidades de todos los ámbitos, entre ellos José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los tres presidentes con los que coincidió -los otros fueron Felipe González y José María Aznar-.
Licenciado en Derecho por la Complutense de Madrid y diplomado en Dirección de Empresas en Navarra, no fue un empresario según el concepto tradicional. Pasó por algunas sociedades familiares de construcción y fabricación de productos cerámicos y en 1970 se incorporó al equipo de Sarrió, S.A. como director general; y fue también presidente de Vallehermoso y de 21 Invest, pero no arriesgó el grueso de su capital en un negocio. A quienes se lo echaban en cara les respondía que la dimensión alcanzada por muchas empresas hace irrelevantes las participaciones de capital.
Tenaz y pragmático
Socarrón e irónico, era un negociador tenaz, modesto y pegado al terreno, pragmático. Era parco en palabras y no solía levantar la voz, pero sacaba partido de cada mesa de negociación en la que se sentaba. Consiguió, incluso, firmar con CC OO y UGT en 1997 el abaratamiento del despido, disfrazado de un nuevo contrato indefinido. Representantes de organizaciones asociadas a la gran patronal le consideraban demasiado beligerante, e incluso en algunos sectores se le recriminaba que su poca mano izquierda proporcionó a la confederación escasos logros.
Políticos y sindicalistas coincidieron a su paso por la capilla ardiente en destacar la contribución de Cuevas a la democracia y a la modernización de las relaciones laborales. Y es que estuvo detrás de todos los pactos que se suscribieron ya desde antes de que accediera a la presidencia de la CEOE, a la que estuvo vinculado desde la constitución de este órgano en 1977. El 9 de mayo de 2006 firmó la primera reforma laboral tripartita de la democracia, que incluía un plan de choque para reducir el empleo temporal; y apenas dos meses después,una reforma de las pensiones que, entre otras novedades, elevaba a 15 años el periodo de cotización para acceder a una pensión contributiva.
José María Cuevas siempre reclamaba mayor flexibilidad del mercado de trabajo. En numerosas ocasiones, nada más firmar un acuerdo ya estaba pidiendo cambios más profundos. Pero sabía muy bien hasta dónde podía tensar la cuerda sin que se rompiera. Ayer, se fue.
Vocento
SarenetRSS