Elena Martin reconoce que son buenos tiempos para la proliferación de hamburgueserías, tiendas de todo a cien y cursos de autoayuda, ya que, según han confesado públicamente varios especialistas en enfermedades mentales, la actual crisis económica provocará un gran aumento de los casos de estrés y depresión. «¡Qué horror! Tenemos que reflexionar, ver en qué situación nos encontramos, explorar nuestro grado de libertad, confianza y motivación, y ser conscientes de que, en cada uno de ellos, es posible avanzar, dar pequeños pasos hacia adelante», arguye la mitad del dúo cómico 'Las Virtudes', responsable de un taller terapéutico y autora de '¿Qué hay de bueno?', un libro recientemente editado que establece algunas claves para vivir con alegría. La actriz y escritora hablará en torno a estas bases para mejorar nuestra existencia en un nuevo encuentro del Aula de Cultura de EL CORREO que tendrá lugar hoy, a partir de las ocho y cuarto, en el Salón El Carmen de Bilbao. El acto cuenta con la colaboración de Ediciones Granica.
En la búsqueda de la alegría, la intérprete recomienda una exploración personal. «Para encontrarmos mejor, también hay que organizarse». En ese empeño metódico, ella sugiere tomar papel y bolígrafo y hacer listas de nuestros pros y contras. «Aunque parezca banal, es muy útil hacer listas de factores negativos y positivos, meditar sobre la situación en la que nos hallamos, replantearnos nuestra autonomía real y las expectativas depositadas en cambiar o mejorar nuestro futuro. Pronto comprobaremos que un punto nos lleva a otro». Su estrategia huye de las grandes fórmulas, no plantea soluciones fantásticas sino pautas sencillas. «Mi teoría es que hay que mejorar desde donde estás y con pasos lentos y continuados», dice.
La ponente también coordina talleres de crecimiento personal. «El perfil del usuario corresponde a una mujer, de condición variopinta y perteneciente a cualquier edad», apunta. Pero, ¿cuándo empezar una de estas actividades? Martín no establece unas coordenadas psicológicas que determinen la necesidad de acudir a un experto. «Es complicado», alega y aconseja, en primera instancia, recurrir a los más cercanos cuando se advierten problemas graves en el ánimo. «A veces, eres consciente de que tu impulso vital falla, pero, en otras, crees que es normal ese decaimiento. Entonces, es interesante escuchar a aquellos en cuyo criterio confías y contrastar opiniones».
No descarta acudir directamente a un profesional cuando la angustia atenaza. En cualquier caso, desaconseja tomar iniciativas radicales. «No hay que forzar las cosas», aduce. «No soy partidaria de las prisas, de las terapias de fin de semana. Los grandes cambios exigen un buen lapso de tiempo y considerables dosis de paciencia».
Problemas de soledad
En muchos casos de infelicidad subyace un problema de soledad. «Aunque yo nunca me he sentido más sola que rodeada de gente, cuando no puedes contar con nadie, evidentemente, estás sufriendo una carencia y has de plantearte por qué ocurre algo así. Una labor de superación exige un esfuerzo individual, pero es necesario que te sientas respetado y apoyado».
En su libro apuesta por el humor como una manera eficaz de observar las dificultades y desdramatizarlas, un instrumento muy adecuado para relajar condiciones donde prima la tensión. A su juicio, no se trata de una cualidad innata. «El sarcasmo es un medio de defensa que se aprende, no es algo natural», defiende. «Lo adoptamos para protegernos».
La autora también dedica un capítulo al amor, aunque pretende huir de tópicos al respecto. «Hay mucha presión social y cultural en torno a los sentimientos», lamenta, y critica la proyección exclusiva en la búsqueda del otro y la creencia de que es una panacea para encontrar la dicha.