El Colegio Salesiano Los Boscos de Logroño está de enhorabuena tras recibir un galardón accésit en la modalidad de Tecnología e Ingeniería en el vigesimoprimer Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores celebrado recientemente en Mollina (Málaga).
El Centro Eurolatinoamericano de la Juventud (CEULAJ) acogió este certamen organizado por el Instituto de la Juventud y la Dirección General de Universidades, con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Málaga.
El proyecto, basado en un proceso de conformado automatizado aplicado a la fabricación mecánica, fue realizado por Miguel Fernández Mayoral, Germán González Arteaga, Álvaro Parra Pedro, Xabier Marzo Baigorri e Íñigo Campos, coordinados por su profesor Orlando Manzoni. Los dos últimos, Xabier e Íñigo, fueron los encargados de desplazarse a Málaga para exponer su trabajo y defenderlo durante los cinco días que duró el certamen.
Esta es la primera vez que el Colegio Los Boscos se presenta a una convocatoria de ámbito nacional y, en palabras del profesor Manzoni, «el resultado ha sorprendido gratamente, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel de los proyectos presentados. Nosotros ya habíamos concurrido en 2007 al Premio de Jóvenes Investigadores que convocan el Gobierno de La Rioja y la Casa de las Ciencias con carácter autonómico y logramos el primer premio en la modalidad de Formación Profesional». A partir de aquel momento, continúa el docente, «comenzaron a animarnos para que concurriéramos a la convocatoria del CEULAJ».
Grado de Mecanizado
El proceso de selección fue largo y complejo e incluía la elaboración de un dossier con la descripción del trabajo, diseño, desarrollo, funcionamiento y bibliografía de consulta empleada. La primera fase tuvo lugar en Madrid. Allí, en una primera criba, fueron seleccionados alrededor de 200 trabajos y, de ellos, sólo resultaron elegidos para viajar a Málaga los 40 mejores.
«En primer lugar, tuvieron que desarrollar una exposición de 30 minutos que incluyera los objetivos del proyecto, la metodología empleada, los medios con los que habían contado, las dificultades encontradas y las conclusiones finales». A continuación, añade su profesor, «los miembros del jurado les hacían una serie de preguntas de tipo técnico y muy concretas acerca del proyecto para valorar con más certeza el grado de implicación de los chavales en su diseño y desarrollo». Por si esto no fuera suficiente el jurado, ya fuera de la sala y de manera más particular, volvía a intercambiar impresiones con los participantes durante otra media hora para evaluar sus conocimientos y preguntarles cuestiones técnicas.
El trabajo presentado por los alumnos del ciclo de grado medio de Mecanizado del centro logroñés surgió en las clases de una asignatura de Mecánica que trataba acerca de la elaboración de los útiles que se emplean en matricería para conformar piezas de metal por estampación, y que en la mayoría de las pequeñas y medianas empresas se manejan a mano. Tanto en las clases como en las visitas realizadas a diversas empresas durante el curso, los alumnos comenzaron a plantearse la posibilidad de reducir la intervención de la mano humana en el proceso.
«Se trataba de sustituir la intervención del operario durante el proceso por un sistema mecanizado y controlado electrónicamente, planteándolo como un trabajo de aula más» Este tipo de actividades, destaca Orlando Manzoni, «son muy útiles para fomentar el trabajo en equipo y la implicación de cada uno de los alumnos en las distintas fases del proceso, desde el diseño y planteamiento sobre el papel hasta el producto final. Aunque se hace necesaria la supervisión del profesor, los chavales se organizan perfectamente y distribuyen las tareas de forma que todos asumen su parte de responsabilidad». De acuerdo con las capacidades y preferencias de cada uno, se dedicaron al diseño, a la parte mecánica y de componentes o a la electrónica. Las pruebas finales, el remate de pequeños detalles, fue lo más costoso.
Desde febrero de 2007
Este equipo de jóvenes investigadores comenzó con el diseño de los planos en febrero de 2007 y terminó el proyecto a finales de ese curso, en junio. Su planteamiento no iba encaminado a la participación en ninguna muestra ni certamen, pero quienes vieron el prototipo en funcionamiento les animaron a presentarse a la convocatoria de la Casa de las Ciencias y, de ahí, al certamen nacional.
De momento, el trabajo queda como un proyecto, pero resultaría perfectamente aplicable en diversos trabajos empresariales: manguitos, talleres de joyería o de bisutería, etcétera. «Para llevar eso a cabo», señala Manzoni, «sería necesario ponerse en contacto con las empresas y estudiar con sus responsables las posibilidades de aplicación. De momento se queda como un trabajo de aula, pero sí resulta aplicable con el simple cambio de un par de piezas según las necesidades de la producción».
Los estudios de grado medio de FP de Mecanizado impartidos en Los Boscos constan de 2.000 horas lectivas repartidas en dos años y están dirigidos a chavales que tengan terminados, como mínimo, los estudios de Educación Secundaria. Está abierto también a alumnos con Bachillerato y a personas mayores que, por las razones que sean, desean acceder a estos estudios y obtener la titulación. Los últimos tres meses del segundo curso están destinados a prácticas de empresa, a las que dedican diariamente las ocho horas de una jornada de trabajo, tuteladas y evaluados por el tutor de empresa y el del centro de estudios.
El porcentaje de alumnos que obtiene un empleo al término de este ciclo es, hasta la fecha, del 100%, superando incluso la demanda a la oferta de trabajadores.