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Vizcaya

Fiesta del agro vizcaíno

La calidad del género de la feria del Último Lunes fue el mejor reclamo ante la crisis y los productores tuvieron ventas aceptables hasta que la lluvia deslució la jornada
28.10.08 - 08:07 -

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El sector primario vizcaíno tiene, al menos de momento, tirón suficiente como para hacer frente a la crisis. La feria del Último Lunes de Gernika fue ayer un ejemplo de ello. Cerca de 100.000 personas -según datos ofrecidos por la Policía Municipal- se dieron cita en la villa foral atraídas por la calidad del género y con la intención de disfrutar de una jornada que acabó por aguarse a partir del mediodía, pero que hizo brillar el escaparate de los productos de caserío.
Buena parte de los 252 expositores que tomaron las calles de la localidad se mostraron satisfechos por las ventas realizadas durante la mañana, que podrían haber sido mejores si la meteorología hubiese respetado la cita durante un par de horas más. «Por los resultados que hemos tenido, la recesión económica no se nota mucho. Los resultados han sido mejores que en 2007 y los clientes habituales han respondido», afirmó el markinarra Alejandro Arrieta.
La vencedora en el apartado de hortalizas, Adela Andikoetxea, coincidió con su compañero. «Las ventas han sido mejores, aunque para mí el año pasado fue el peor de los vividos en Gernika desde hace tiempo», destacó. Los precios no registraron excesivas variaciones con respecto a la anterior edición, aunque en algunos puestos sí se apreció cierta tendencia al alza. El kilo de alubia, uno de los productos estrella de la jornada, osciló entre 12 y 13 euros, a pesar de que la cosecha de esta temporada ha sufrido notables vaivenes.
Una primavera desigual, con demasiada lluvia, arruinó las primeras plantas en distintas zonas de la provincia, por lo que en algunos casos la producción fue bastante tardía y menor de la esperada. Los baserritarras que contaban con invernadero tuvieron más suerte y obtuvieron mejores resultados.
Los productores de queso de Idiazabal sí reconocieron que la recesión económica ha comenzado a hacer mella en sus ventas, «no sólo en Gernika sino a nivel general. En la villa foral se vende bien, pero, de un tiempo a esta parte, en los distintos certámenes y tiendas las transacciones se han reducido», apuntaron dos productores. El kilo se pagó ayer a 18 euros.
Refugiarse en los bares
La reducción de una treintena de puestos y la nueva distribución de las casetas en el recinto ferial facilitaron el trasiego de visitantes y, salvo en momentos concretos, no se registraron embotellamientos en las principales calles de la villa. Los aparcamientos disuasorios dispuestos por el Ayuntamiento en distintos puntos del polígono industrial de La Vega también absorbieron sin problemas los vehículos que se desplazaron a la localidad y los accesos no sufrieron las habituales retenciones de primera hora de la mañana. «En esta ocasión, mucha gente también ha venido en autobuses organizados y la cosa ha ido mejor», explicaron fuentes de la Policía Municipal.
La lluvia apareció al mediodía y con ella desaparecieron los clientes. Muchos optaron por resguardarse en los bares, que fueron los mayores beneficiados. Los restaurantes tampoco se quedaron atrás y también sirvieron como referente para medir la capacidad del bolsillo de los consumidores. La mayoría tenían sus comedores llenos, «porque los clientes aprovechan jornadas así para reunirse y planifican de antemano sus programas. Es muy difícil que un día tan especial pueda servir para calibrar si realmente se nota la crisis», apuntaron desde uno de los establecimientos. Buena parte de los visitantes, en cualquier caso, optaron por el tradicional talo con chorizo o el bocadillo para saciar el hambre.
Los agentes locales registraron cerca de una decena de denuncias por robo de carteras y decomisaron la mercancía de seis vendedores ambulantes por negarse a retirarla de los puntos neurálgicos del recinto, «cuando saben que entorpecen el discurrir de la gente y tienen un espacio asignado en el aparcamiento de Santa Ana». Los servicios de emergencia tuvieron una jornada tranquila y no registraron intervenciones reseñables.
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