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Deportes

El Mirandés desarboló a la Arandina en su partido más completo de la temporada
27.10.08 -

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El primer clasificado del Grupo VIII reafirmó con buen juego y goles su liderato ante un conjunto que aspira a entrar entre los cuatro primeros. La distancia con el Palencia en la tabla es la misma y se amplía a siete puntos con el Burgos, pero la imagen que ofreció ayer el Mirandés nada tiene que ver con la mostrada siete días atrás. Este es el equipo que quiere Bañuelos y la afición. La mejor versión rojilla llegó ante la Arandina en un partido que, tradicionalmente, ha resultado tedioso para el espectador tanto en Anduva como en El Montecillo.
Pero la cita de ayer, afortunadamente, rompió con los tópicos que predominan en todas las conversaciones previas a este derbi provincial. Los dos últimos choques en el municipal mirandesista entre ambas escuadras acabaron sin goles y ayer el líder se desquitó. Los ribereños siguen sin marcar un solo tanto al conjunto de Miranda en los siete encuentros disputados en esta territorial. Y, salvo un despiste defensivo que provocó el correspondiente susto y una buena intervención de Triviño, ayer no se produjeron llegadas blanquiazules como para que los arandinos rompiesen esa maldición que les persigue cada vez que se miden al Mirandés.
La novena victoria consecutiva (Bañuelos y sus pupilos siguen batiendo récords al conocer únicamente las mieles del triunfo en esta Liga 2008/09) se cimentó desde el principio. Un equipo muy enchufado desde el pitido inicial (todo lo contrario que ante el Ávila), con una enorme movilidad por parte de todos los jugadores y rápidos desplazamientos de balón con constantes aperturas a bandas fueron los argumentos expuestos. El gol, con esas premisas, tenía que llegar tarde o temprano.
La Arandina también contribuyó al espectáculo. No fue un adversario que se empleara con dureza y Carlos Rivero tampoco planteó el choque de forma rácana. La expulsión del lateral Ruano acabó por decantar el duelo. El Mirandés había sido superior contra once, pero ya con diez el contrario bajó los brazos, lo que provocó que el equipo tuviera más allanado el camino del triunfo.
Buen nivel colectivo
Todos los efectivos rayaron a un buen nivel. La posición de Iván Agustín, algo más retrasada con dos hombres por delante y participando más en la construcción del juego, contribuyó al buen funcionamiento del equipo. Tato jugó, quizás, su mejor partido como rojillo, el Mirandés ha recuperado esta temporada a Rodri- sigue impecable para satisfacción de la afición- e Iribas (un chico que tiene una enorme proyección) fabricó por su banda derecha el tanto que abría la cuenta anotadora de los locales, el gol que siempre cuesta más lograr.
Un preciso y precioso centro suyo desde prácticamente el córner fue cabeceado de forma impecable por Jesús, un futbolista que va entrando en el equipo y que se posicionó por detrás de la referencia ofensiva (un trabajador Kali Garrido al que sólo le falta marcar). Era el minuto 37 y los visitantes estaban con diez.
El primer tiempo concluyó con ventaja mínima para los anfitriones, pero bien podía haber subido algún gol más al electrónico. La renta era corta para los méritos de uno y otro; los de Aranda mostraron orden defensivo hasta la media hora de encuentro, aunque como ejemplo apuntar que para el minuto 20 el Mirandés había lanzado seis saques de esquina por ninguno de los blanquiazules.
Los de Anduva batieron otros registros al contabilizar hasta 19 disparos a portería, de ellos 11 entre los tres palos, por cinco, en total, de su oponente. Al estreno de Jesús como goleador se sumó Cabero, quien consiguió el segundo gol de cabeza nada más reanudarse el partido, lo que dejaba más claras las cosas. A partir de ahí, únicamente hubo un equipo en Anduva y los goles caían mientras el colegiado Pérez Martín expulsaba al técnico visitante, un joven entrenador con las ideas muy claras, al que no le gustó nada la actuación arbitral.
Al vendaval se sumaban, materializando las oportunidades, Pablo con el tercero, al driblar a su par y chutar sin que Alex pudiera atrapar, y con el cuarto tras una magnífica arrancada de Tato; se fue por velocidad en el minuto 83 con una insultante facilidad y el máximo artillero rojillo sólo tuvo que empujar. El quinto fue obra de Espinosa. El himno de la ciudad volvió a sonar y eso es síntoma de que la hinchada acabó ayer muy satisfecha.
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