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Richard Avedon se lo pasaba bien haciendo fotos de moda, un trabajo que le reportaba buenos ingresos aunque no le llenaba del todo. Sus mejores instantáneas se exponen ahora en Berlín

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Richard Avedon fue el fotógrafo más importante de su época, un artista sin igual que se dio el lujo de hacer posar ante su cámara a los personajes más famosos del mundo de la política, el arte, el cine y, por supuesto, la moda. Avedon alcanzó la fama y la riqueza gracias a su incomparable arte para retratar modelos hermosas, pero el artista siempre describió el oficio de fotógrafo de moda como algo agradable con el que se podía ganar dinero, pero con el que jamás podría satisfacer su pasión creadora.
Aun así, Avedon logró escribir un pequeño gran capítulo en el veleidoso mundo de la moda con fotos que ya son legendarias, como la que muestra a la modelo Dovima vestida con una creación de alta costura y posando entre elefantes, o a Verushcka casi flotando en el aire. «Él siempre sabía con antelación la foto que deseaba lograr», ha dicho Laura Wilson, que dirige la Fundación Richard Avedon, para describir la rara habilidad que tenía el fotógrafo. «Poseía el don de intuir lo que las modelos podían mostrar de sí mismas, pero también tenía un gran encanto y una mente muy ágil».
En 1968 Avedon realizó en París un famoso retrato de Twiggy, que muestra a la modelo británica con una mirada casi vacía. Antes de apretar el obturador el fotógrafo le dijo con maneras amables: «Intenta pensar en algo». El resultado de la sesión con Twiggy y la legendaria foto de Dovima posando entre elefantes se puede ver en la exposición 'Richard Avedon- Fotografías 1946-2004', que se desarrolla en el museo Martin Gropius Bau de Berlín hasta el 19 de enero de 2009.
La otra cara del glamour
Pero Avedon fue algo más que un famoso fotógrafo de moda. Los expertos creen que el artista, que falleció en 2004 víctima de un fulminante derrame cerebral, revolucionó el género del retrato, gracias a un don que le permitía indagar en los sentimientos más íntimos de sus modelos.
Cuando quedó para fotografiar a los duques de Windsor, en Nueva York en 1957, Avedon llegó con 15 minutos de retraso a la cita, que tuvo lugar en una suite del Waldorf Astoria. Cuando ya había instalado su cámara de gran formato y con el obturador en su mano, Avedon, que conocía la pasión que sentía la pareja por los perros, les confesó que había llegado tarde a la cita porque su taxi había atropellado a un can. La reacción de los duques, una expresión de asombro y profunda lástima, se puede sentir en la foto.
Gracias a una gran porción de paciencia y cortesía mezclada con una exquisita inteligencia emocional y una elocuencia sobresaliente, Avedon logró siempre obtener la confianza de sus modelos y convirtir una sesión de fotos en algo parecido a un proceso de psicoanálisis, a lo largo del cual siempre tuvo éxito en lograr que la persona que posaba ante su cámara olvidara su vanidad y mostrara su verdadero rostro. «Cuando yo logro comunicarme con las personas y ellas conmigo, presiono el obturador», resumía el fotógrafo.
El resultado de las innumerables sesiones de psicoanálisis fotográfico que realizó Avedon a lo largo de su exitosa y prolífica carrera se puede ver en Berlín, una muestra que exhibe más 200 fotos del artista, entre ellas instantáneas tan famosas como la que hizo de Charlie Chaplin, que muestra al cómico genial despidiéndose de Estados Unidos con las manos en las sienes y sus dedos índices que simulan los cuernos del demonio.
La retrospectiva muestra decenas de fotos que ya forman parte de la leyenda, como el gran mural 'Andy Warhol and Members of the Factory', un fresco de diez metros de largo y tres de alto, o el patético retrato de Marilyn Monroe, donde la actriz deja entrever la tragedia personal que se avecina.
Como es lógico, la muestra ofrece decenas de fotos de modas realizadas en los años 50 en París, realizadas para las revistas 'Harper's Bazaar' y 'Vogue'. Un lugar de honor lo ocupa la serie 'Family', con retratos de la flor y nata de la política estadounidense y un reportaje que realizó en Berlín pocos días de la caída del muro, donde Avedon logró retratar el momento mágico que significó el acontecimiento, pero también la ansiedad de la gente ante la incertidumbre que les deparaba el futuro.
Punto y aparte de la muestra es la serie titulada 'In the American West', el resultado de un grandioso reportaje realizado por Avedon en 17 estados del oeste de Estados Unidos entre los años 1979 y 1984 y que muestra la otra cara del glamour y la fama. La serie incluye retratos de obreros del petróleo, mineros, mujeres, ancianos y campesinos, gente pobre y sin futuro que no ha perdido su propia dignidad. La serie consternó a la sociedad estadounidense pero catapultó a Richard Avedon al Olimpo de los grandes artistas de la fotografía del siglo XX.
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