El primer informe presentado por los centros de Educación Secundaria de Logroño demuestra que el programa 'Bibliotecas Abiertas', impulsado por el Ayuntamiento de la capital, ofrece resultados preliminares positivos, de tal manera que todos los centros involucrados han decidido renovar su participación para el presente curso escolar 2008-09.
El concejal de Juventud, José Luis Prado, explica que el programa tiene como objetivos la optimización de los espacios públicos y la descentralización de los servicios y recursos. «La idea es que los chavales vieran que el instituto tiene vida por las tardes. Que no lo vean sólo como el sitio donde van a recibir clases, sino donde van también voluntariamente por las tardes a estudiar, a hacer un trabajo o consultar en Internet», señala el edil.
El proyecto se inició en marzo de este año y concluyó en junio, al finalizar el año escolar, con la participación de los IES Duques de Nájera, Escultor Daniel, Tomás Mingot, Batalla de Clavjo y Cosme García, así como del colegio concertado Sagrado Corazón. No se incluyen los IES Sagasta y Comercio porque, al tener ambos estudios en horario nocturno, sus bibliotecas ya estaban abiertas por las tardes. El instituto Hermanos D'Elhuyar ha manifestado su interés por formar parte del proyecto y en este próximo mes de noviembre abrirá también las instalaciones de su biblioteca.
Algunos centros presentaron, dentro de la memoria final, los datos de asistencia de esos meses. Así, en el Tomás Mingot se registraron 483 visitas de marzo a junio; en el Escultor Daniel, unas 300 asistencias de marzo a mayo; y en el Duques de Nájera, 260 asistencias en ese mismo periodo.
Para el concejal, gran parte del éxito del proyecto reside en que los centros educativos tienen completa autonomía en su implementación. Cada cual puede adecuarlo a sus necesidades específicas, cumpliendo siempre un mínimo de tres horas de servicio.
En un principio, las bibliotecas deben abrir de lunes a jueves, entre las 16.30 y las 19.30 horas, pero los horarios -con pequeños márgenes de diferencia- se amoldan a las necesidades de cada instituto. «El mínimo es abrir para el estudio y consultas y el máximo lo pone cada centro», dice Prado.
Una de las partes más atractiva del programa son las becas de colaboración que se otorgan a los estudiantes encargados de organizar el servicio. Su deber es controlar el buen uso de los materiales y servicios de la biblioteca y supervisar el cumplimiento de las normas de uso del espacio.
Un proyecto deseado
Para la directora del IES 'Batalla de Clavijo', Carmen Arnedo Franco, la iniciativa propuesta por el Ayuntamiento «nos abrió el cielo» porque les permitió cumplir un proyecto deseado.
«Nosotros siempre habíamos querido que la biblioteca del centro fuera un recurso para el barrio, no sólo para el instituto. Aquí, en la zona oeste de Logroño, queremos que el centro sea un foco de cultura para la gente de fuera y también para sus familias. Cuando no existía este proyecto, con el profesorado que tenemos en la tarde, abríamos el máximo de tiempo posible la biblioteca, pero no podíamos contratar monitores para ello», recuerda
Aunque la afluencia no ha sido mucha y el proyecto tiene poco tiempo, la directora del 'Batalla de Clavijo' considera que es un éxito cuando lo utiliza quien realmente lo necesita. En el centro existe un porcentaje bajo de alumnos que no tienen ordenador en sus casas. Con las bibliotecas abiertas por la tarde, tienen la posibilidad de estudiar y hacer sus trabajos en su centro natural.
«Creo que estas cosas no hay que medirlas en cantidad, sino en calidad. Es una idea excelente del Ayuntamiento y que a nosotros nos ha venido de maravilla. Vienen aquellos para quienes está destinado este servicio. Con que demos servicio a uno que lo necesita, para nosotros es suficiente. Con los libros pasa igual. Lo importante es que los libros se lean y se usen, están para que terminen rotos de tanto leerlos», añade.
Por su parte, el director del Sagrado Corazón, José Ángel Apellániz Ilarraza, considera que el programa ha sido muy positivo en cuanto que ha permitido tener abierta la sala de lectura de la biblioteca en un horario en que los alumnos pueden ir a trabajar o a estudiar. Generalmente acuden entre las clases regulares y las extra-curriculares.
«Como es algo que empieza, la respuesta por parte de los alumnos no ha sido tan buena como nos hubiese gustado que fuese. Hay días en los que el número de alumnos es de diez, otros en que vienen más y otros en que, según como caen los calendarios, no viene nadie. La respuesta es dispar. Pero nos parece una idea estupenda y la intención es continuar. Ya hemos comprobado que este año la respuesta de los alumnos es superior a la del año pasado», dice.
Trabajo a gusto
La biblioteca del 'Batalla de Clavijo' está atendida por dos chicas: Ángela Martínez, de 23 años, estudiante del ciclo de Educación Infantil, y Sandra Fernández, de 19 años, estudiante de primer curso del Grado Superior de Construcción. Para Ángela, el trabajo se hace «muy a gusto, porque no exige demasiado». Dice que no ha tenido ninguna incidencia porque «los chicos saben que a la biblioteca se viene para trabajar».
Clara Elías Bretón, de 21 años, estudiante de un Grado Superior de Administración en Finanzas y Eduardo Velasco Ruiz-Olaya, de 18 años, estudiante de Magisterio Infantil en la Universidad de La Rioja y antiguo alumno del centro son los encargados de la biblioteca del 'Sagrado Corazón'. A éste último, la beca le permite estar en contacto directo con los niños.
Para ambos, el proyecto es muy interesante pero se necesita divulgarlo más, con el fin de atraer más estudiantes. «A mucha gente que vive por los barrios del extrarradio le cuesta llegar hasta la Biblioteca Pública y pierde mucho tiempo», explica.