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Sociedad

La nueva cualificación profesional. Estudiar un oficio y aprobar la ESO

Cuatro chavales cuentan su experiencia escolar y cómo llegaron al Programa de Iniciación Profesional
26.10.08 -

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El Centro Montaño, en Bilbao, es uno de los que ofrecen la posibilidad de reengancharse a los estudios a jóvenes que no han logrado acabar Secundaria. Ésta es la historia de cuatro de ellos.
YASSIM BEN ABDESLAM
17 años. Marruecos
«Aprender un oficio me ha cambiado la vida»
Yassim es de Tánger y tiene 17 años. Hace tres cruzó el Estrecho escondido en los bajos de un camión. «Tenía problemas en casa, me habían echado del colegio y no tenía nada que hacer. Iba todos los días al puerto, hasta que un día me decidí», recuerda. Después de un periplo de varios meses por Gibraltar, Granada, Córdoba o Valencia, donde lo único que hacía era «meterme en problemas», llegó a Bilbao.
Estudió Secundaria en un instituto, «pero sólo duré tres meses y medio, porque me expulsaron». Su problema no estaba en las clases, sino en lo que hacía fuera de ellas. «Sí me gustaba estudiar, pero siempre andaba peleando con la gente, con movidas en el recreo...»
Eso ocurrió el primer año que estuvo en España; pronto acabó en un centro de menores, «encerrado y sin hacer nada». Ahora está en otro albergue, en Deusto, donde, según él, le ofrecen más oportunidades: «Allí me hablaron del Montaño. Desde pequeño me gusta la cocina y me apunté». Es su primer curso y tiene ganas de «aprender un oficio, algo que para mí es un cambio de vida importante». Quiere trabajar y no se plantea seguir estudiando: «No tengo familia aquí; si estuvieran, no me importaría». Tarde o temprano, su intención es volver a Marruecos.
IGOR CORRES MARCHA
18 años. Bilbao
«En el instituto estaba perdiendo el tiempo»
Como a muchos chavales de su edad, a Igor simplemente no le gustaba estudiar. Tiene 18 años y cursó hasta 4º de ESO en el Instituto Amor Misericordioso de Zabalburu. «Soy muy vago y me costaba mucho aprobar las asignaturas», confiesa. Cuando agotó las posibilidades en el instituto lo intentó en una academia, pero tampoco resultó. «Mi padre me dijo que había visto en el periódico un anuncio de este centro, así que llamé y me apunté». Así es como Igor desembarcó en el Centro Montaño, donde además de aprender un oficio, recibe clases para sacarse, por fin, el graduado de Secundaria.
En el instituto se le daban bien la Historia y las Ciencias Sociales. Ahora estudia pastelería, y aunque alguna vez había pensado en dedicarse a la cocina, reconoce que nunca en serio. Sin embargo está satisfecho porque «se me da bien, sobre todo las tartas y la bollería», y también porque «mis padres están contentos. El otro día visitaron el centro y les gustó lo que hago».
«Mi problema era que no me gustaba estudiar y que tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo». Ahora aprende un oficio y está más motivado. Incluso se plantea seguir formándose: «Si salgo con trabajo de aquí seguiré con la pastelería, pero si no, me gustaría hacer un grado medio de técnico de aire acondicionado».
IÑAKI BELANDIA
18 años. Bilbao
«Estuve dos años metido en casa»
A Iñaki se le daba bien estudiar, pero cuando tuvo que hacer un esfuerzo mayor las circunstancias no le acompañaron y acabó dejando de ir a clase. «Mis padres se separaron, tuve un montón de problemas, no me llevaba bien con los profesores y en clase estaba a disgusto, así que en cuarto de ESO casi ni aparecí por el instituto». De sus ausencias «mi padre ni se enteraba, y mi madre se iba a trabajar por la mañana temprano y no podía hacer nada».
Repitió curso, pero volvió a suspender. Tras abandonar el instituto las opciones eran cada vez más complicadas: «Yo prefería sacarme la ESO a distancia y trabajar a la vez, pero mi madre me buscó un centro en Indautxu donde daban clases de auxiliar de secretaría», cuenta Iñaki. Allí estuvo unos meses, pero «no era lo que quería y no me gustaba el ambiente, así que decidí dejar de ir a clase». Una vez más.
Al final consiguió aprobar «casi todo menos las Matemáticas», pero 'casi todo' no fue suficiente para obtener el graduado, así que ahora aprende pastelería en el Montaño. Su madre está contenta, «porque ve que vengo a clase todos los días, después de estar dos años metido en casa». «Cocinar siempre me ha gustado, aunque para estudiar tenía otras preferencias», asegura Iñaki, convencido de que «aprender un oficio está bien, pero mi objetivo es seguir estudiando».
ARITZ CAGUARIPARA
17 años.Venezuela
«Tuve un problema y me desmotivé»
A Aritz las clases de integración no hicieron más que disociarle del resto del instituto. Es de Venezuela y tiene 17 años. «Hace cinco años que estoy aquí. Mi madre es de Bilbao y mi padre venezolano». Estudió en el instituto de Txurdinaga Behekoa.
Los estudios no se le daban del todo mal, pero tuvo algunos conflictos con el profesorado. «Nada más llegar, a los que éramos de fuera nos pusieron en una clase aparte», lamenta Aritz. «Yo no me llevaba bien con el profesor de Lengua y Euskera», dos de las asignaturas que suspendía sistemáticamente.
«Este problema me hizo empezar a desmotivarme. Dejé de ir a sus clases y también a las de otras asignaturas. Cuando tienes 14 años el mínimo obstáculo se hace más grande», reconoce. Repitió tercero y cuarto, «y como ya no pude repetir más me tuve que marchar». Ahora estudia pastelería gracias a que «mi madre se informó», explica. «Me gusta el oficio, pero además estoy aquí para sacarme la ESO e intentar hacer un grado medio, así que si puedo seguir estudiando lo intentaré».
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