Es una última oportunidad para los estudiantes con fracaso escolar. ¿A quién se coloca esta etiqueta? A los jóvenes que cumplidos los 16, 17 o 18 años no han logrado sacar el título de Secundaria Obligatoria y cuelgan los libros. Una inmensa mayoría de estos chavales aterriza en los hasta ahora denominados Centros de Iniciación Profesional (CIP), en los que los alumnos aprenden un oficio, desde camarero a albañil. La Ley Orgánica de Educación (LOE) les abre una puerta con los nuevos programas de cualificación profesional, que facilitan que logren el título mientras estudian un oficio, una iniciativa que el Gobierno vasco ha puesto en marcha este curso. Más de 3.000 jóvenes podrán beneficiarse de la nueva vía para reengancharse al sistema educativo.
Sin el graduado en ESO, los adolescentes se topan con un callejón sin salida. No pueden continuar sus estudios por el camino del Bachillerato y la Universidad ni tienen acceso a la Formación Profesional. En Euskadi, el 10% de los estudiantes no logra sacar ese título básico durante su escolarización obligatoria y abandona el sistema educativo reglado -en el conjunto del Estado el fracaso escolar es superior al 20%-. Un 14% de los jóvenes de entre 18 y 24 años de la comunidad ya no sigue estudio oficial alguno.
Los centros de iniciación profesional vascos - la mayoría vinculados a fundaciones e, incluso, ONGs- acogían el pasado curso a cerca de 3.900 alumnos entre 16 y 18 años, que se preparaban para ser pasteleros o carpinteros, entre una larga lista de profesiones. El certificado que expiden estos centros les permite acreditar la formación en el oficio que van a ejercer. Si querían sacar el título de ESO debían recurrir a la Educación a Distancia. «En ese examen se les exigía lo mismo que en el instituto y el profesor no les conocía ni podía valorar su progresión», explica un docente de un centro de Vizcaya. Y sin el graduado en Secundaria, su integración en el mercado laboral y sus posibilidades de progresar en un trabajo son difíciles. Muchos eran víctimas del empleo precario.
La LOE quiere tapar ese agujero. Ha creado los programas de cualificación profesional inicial que facilitan que el alumno, a la vez que aprende un oficio, pueda sacarse el título de ESO en el mismo centro. Los chavales que han fracasado en los institutos «suelen tener verdadera aversión a estudiar, a las clases tradicionales y los exámenes», explican los técnicos del Ministerio. Otros son inmigrantes que llegan a una edad y con un nivel de formación que les impide integrarse en el sistema educativo.
Los nuevos programas utilizan un plan de estudios adaptado a sus posibilidades. «Se emplean otras recetas. Es una enseñanza más individualizada y flexible, en la que se tiene en cuenta a los chicos, sus dificultades y sus necesidades», señalan las mismas fuentes. Además, los profesores del centro son los que hacen las pruebas al alumno -no tienen que recurrir a examinarse por libre- y pueden valorar su actitud y progresión en los estudios.
Cortos y prácticos
Institutos y colegios concertados se sumarán ahora a estos proyectos, ya que les permitirá impulsar una oferta para los alumnos que no logran superar la ESO tradicional. Los programas de estudios son cortos y muy prácticos. Suelen ser ciclos de dos años, en los que se intercala el aprendizaje propio del oficio con las materias de Secundaria. Cursan unos módulos obligatorios y otros voluntarios, que les permitirán obtener el título de Graduado en Secundaria Obligatoria. «Se les enseñan las competencias básicas de Lengua, Matemáticas, Inglés... Es una enseñanza adaptada», añaden los portavoces del Ministerio que dirige Mercedes Cabrera.
«Constituyen una medida eficaz, compensadora de desigualdades, y facilitadora de oportunidades para la inserción social, educativa y laboral de estos jóvenes, que verán mejoradas sus condiciones para incorporarse de manera cualificada al mercado laboral o para seguir aprendiendo a lo largo de la vida adulta», señalan desde el Departamento vasco de Educación. Los responsables ministeriales califican el proyecto como una de las principales «novedades de la ley», con la que se quiere combatir el fracaso escolar. El Ministerio calcula que en España puede conseguir que más de 50.000 jóvenes regresen al sistema educativo, principalmente a la FP.