Seis partidos de Liga sin perder, triunfo agónico en el derbi del Calderón, dos victorias y liderato en la 'Champions'... Aunque el juego no pasaba del aprobado, el Real Madrid parecía una balsa de aceite hasta que llegó la derrota del martes en Turín y entraron las dudas a directivos, técnicos y jugadores sobre si esta plantilla tiene el nivel suficiente para poder luchar por la décima. Afloraron los nervios.
En vísperas del choque liguero ante el Athletic, Sergio Ramos se confesó y encendió la mecha blanca con unas explosivas declaraciones a las que el técnico Bernd Schuster rehusó responder aunque hasta siete veces le preguntaron por la cuestión en la conferencia de prensa que ofreció ayer en Valdebebas.
«Si soy sincero, ahora no disfruto jugando... Estoy muy solo en la derecha y me como todos los marrones», afirma, sin ambages, el ex sevillista, convencido de que una de las soluciones sería cambiar el sistema de juego y poner futbolistas más concretos que le pudieran ayudar por esa zona. Ramos reconoce que echa de menos a Beckham y no entiende «cómo puede ser que Ruud (Van Nistelrooy) sea el que baje a ayudar por la derecha si es el único que tiene que estar arriba».
Convencido de que al Real Madrid le vendría bien algún galáctico, «alguien que marcara las diferencias», Ramos se lamenta de que todavía no se haya cerrado la renovación vitalicia que le prometió el presidente, Ramón Calderón. «El club está hablando con ni hermano. Nos dijeron que iba a estar arreglado antes de Navidades. Eso da estabilidad, tranquilidad y sería un gran reconocimiento», concluye un defensa que ya suma 20 goles en 143 partidos, dos más que Roberto Carlos en ese mismo período.
Con la recurrente justificación de que no había podido leer nada y, por lo tanto, carecía de argumentos para responder, Schuster esquivó como pudo esta polémica. Sin embargo, avanzó la «posibilidad» de entrevistarse con el jugador para aclarar la situación. De momento, le incluyó en la lista de convocados para el choque ante el Athletic y confirmó su presencia en el partido.
Schuster no ve cansado a Ramos, del que destacó su valía en el choque ante la Juventus y el mayor peligro aparente generado por su banda que por la de Heinze.
A duras penas el germano consiguió encauzar el diálogo hacia el Athletic, del que no se fía aunque flirtee con la zona de descenso. «Es el mismo equipo y el mismo entrenador de la temporada pasada. Sabemos cómo es y nos va a complicar la vida como siempre», aventuró Schuster, quien confía en que su equipo «haya aprendido alguna cosa del otro día en Turín para que no se repita ante el Athletic».