Por ahora es tan sólo un esbozo, pero está destinado a convertirse en uno de los puntales de la revitalización de la almendra medieval, al menos en cuanto a lo cultural y deportivo se refiere. Y a juzgar por las primeras impresiones causadas entre los vecinos del Casco Viejo, el futuro polideportivo de El Campillo tiene posibilidades de lograrlo, aunque en opinión de algunos todavía haya que mejorar algún que otro detalle antes de dar el visto bueno definitivo.
La sentencia definitiva, sin embargo, no se conocerá hasta el próximo 14 de noviembre. Será entonces cuando acabe el plazo para visitar la exposición informativa que muestra los pormenores del proyecto en la entrada de la Escuela Municipal de Música Luis Aramburu. Desde las 9.45 hasta las 21 horas seis paneles informativos y un proyector permiten hacerse una idea más exacta del futuro complejo, que vendrá a sustituir a las anticuadas instalaciones actuales, y sobre el que los visitantes podrán hacer sus aportaciones personales. Con ellas se realizará el estudio de necesidades y se redactará el proyecto final, que se edificará dentro de un año y abrirá sus puertas en primavera de 2011. Además, el último día los propios arquitectos que han redactado el proyecto darán una información pormenorizada del mismo.
«Se trata de obtener un edificio que nos sirva a todos, con un uso tanto de centro cívico como otro más libre, también para los alumnos del colegio Ramón Bajo», detalló Nacho Ibarrondo, de Gaur Arquitectos. Junto con otro de los artífices, Ángel García, Ibarrondo hizo hincapié en su búsqueda de claridad. «En la primera planta hay muchos elementos para dejar pasar la luz, con fachadas traslúcidas. La gente podrá ver desde la calle lo que hay dentro». En la maqueta, junto con la distribución de las cuatro plantas, una de ellas soterrada, también se aprecia la posibilidad de construir una cubierta ajardinada, «pero es sólo una declaración de intenciones», insistió el arquitecto.
Edificio «rompedor»
«Tiene muy buena pinta, nos encanta y parece muy completo para hacer deporte», afirmaron convencidos Inma Moreno e Iván Martínez. También Víctor Puente se mostró encantado. «Puede ser un edificio rompedor y venir muy bien para el barrio, darle otro aire. Además, las instalaciones actuales dan pena y los chavales que las usan en invierno se congelan», constataba.
Algo más reacio se mostraba Alfredo Echazarra, vecino de la calle Santa María, donde se ubicará el nuevo espacio deportivo. «Puede ser un proyecto fantástico, pero antes hay cosas que definir y pulir» puntualizaba. Entre ellas, la altura y anchura del edificio. «Se va a quedar a 3,5 metros de los miradores de las casas, deberían hacer un retranqueo para dar más anchura a la calle. Tampoco debe superar la altura de la cubierta actual de los miradores, porque tal como se ve aquí, parece que va a ser un cajón», juzgó.
Por su parte, Ibarrondo recalcó que «se respetan las alturas marcadas en el plan de revitalización, que exigía que la cubierta no superara los canalones de las casas de la calle Santa María. Aunque será más alto que lo que hay ahora, no superará los ocho o nueve metros marcados», tranquilizó. El arquitecto agregó que «esto es sólo un boceto, por eso se pide la opinión de la gente, para ver qué mejorar. Es una buena oportunidad para valorarlo y aportar ideas», invitó.