Veintinueve años después de la aprobación en referéndum del Estatuto de Gernika, EL CORREO ha contactado con seis de los 'padres' de aquel pacto de convivencia y autogobierno para rememorar su intenso proceso de elaboración. Aseguran que el texto definitivo requirió un importante trabajo de 'cocina' en el que se implicaron todos los partidos, urgidos por los aires de cambio que azotaban a todo el país.
A pesar de las dificultades y diferencias abismales existentes entre los partidos, éstos hicieron gala de una responsabilidad y un posibilismo que hoy «sería imposible», según coinciden los participantes en aquellas negociaciones casi tres décadas después. «Era lo que tocaba», sostienen. El consenso de mínimos alcanzado, sin embargo, comenzó a resquebrajarse prácticamente al día siguiente de su aprobación con peticiones de reforma que aún continúan. Casi nadie duda, no obstante, de las virtudes de un texto que ha catapultado a la sociedad vasca a un grado de bienestar comparable al de los principales países europeos, según ha asegurado el propio lehendakari.
EMILIO GUEVARA
Delegado por el PNV
«Ha sido el mejor logro del nacionalismo»
El representante del PNV durante las negociaciones del Estatuto, asegura que este instrumento, combinado con el Concierto Económico, permite que de cada cien euros recaudados en Euskadi noventa «los manejemos aquí». A su juicio, el Gobierno vasco gestiona «los servicios básicos» necesarios en cualquier sociedad y cita como ejemplos la Sanidad, Policía o Educación, entre otros.
El ex dirigente nacionalista admite que la carta autonómica es «mejorable» y puede «modificarse». En este sentido, responsabiliza al lehendakari Ibarretxe de su estancamiento por «empeñarse en su plan», mientras que autonomías como las de Cataluña o Valencia lo han «actualizado». Por ello, cree que el tripartito celebra hoy «el fracaso de dos legislaturas por empeñarse en ir contracorriente». Y no duda en considerar el Estatuto como «el mejor logro del nacionalismo vasco en su historia».
CARLOS GARAIKOETXEA
Delegado por el PNV
«Fue mermado por una constelación de leyes»
El presidente del Consejo General del País Vasco, órgano predecesor del Gobierno autónomo, así como líder del EBB del PNV hasta que fue nombrado formalmente lehendakari por incompatibilidad, justifica el Estatuto como «hijo de su época». Garaikoetxea, ahora militante en EA, rememora las dificultades del momento y subraya que «hubo que ser muy pragmático. Todos los partidos moderaron sus reivindicaciones». Asimismo, admite que tuvo un «papel importante para atender las urgencias más graves del país», como una Hacienda propia para obtener recursos.
El fundador de EA tras la escisión del PNV, sin embargo, no oculta su decepción porque el desarrollo histórico del Estatuto, en su opinión, ha quedado «recortado» y su potencial «disminuido» debido a una interpretación «unilateral» y «desleal» del texto autonómico. En la actualidad, sostiene que se encuentra «colapsado, asfixiado». «Su contenido fue mermado por una constelación de leyes básicas que han invadido competencias del Estatuto en todas las áreas», añade.
Partidario de un nuevo marco jurídico, recurre a una metáfora para explicar su postura. «Es más fácil edificar una casa nueva que reconstruirla piedra a piedra». El «escarmiento» de la «experiencia», precisa Garaikoetxea, es que «ya nunca podremos confiar en una fórmula como la estatutaria sometida a interpretaciones unilaterales». Por ello, destaca que ahora la única garantía sería «el derecho a decidir».
TXIKI BENEGAS
Delegado por el PSE
«El PNV ha tratado de desprestigiarlo»
El responsable socialista no duda en valorar el texto como «un gran Estatuto» que ha permitido al País Vasco alcanzar unas cotas de autogobierno sin parangón en Europa. Define la carta autonómica como «un proyecto de convivencia apoyado por la mayoría de los vascos». A su entender, todavía goza de «muy buena salud», a pesar de que Ibarretxe y algunos dirigentes del PNV han tratado de «desprestigiarlo sin sustituirlo por nada serio».
Benegas rememora que el entonces dirigente peneuvista y posterior presidente del partido Xabier Arzalluz se refirió en aquella época al Estatuto como «un gran logro histórico». Sobre el futuro de este articulado, contempla su reforma y muestra su disposición a discutir el procedimiento de otro acuerdo con un respaldo similar al obtenido por la carta autonómica. Abomina, por contra, de la ruptura. «El intento de Ibarretxe ya se ha ensayado y fracasado», resume el histórico socialista.
ALFREDO MARCO TABAR
Delegado por UCD
«Las quejas son fruto de maximalismos»
El político alavés relata que, desde un principio, se apreciaban dos posturas definidas en la negociación: la de la buena fe, con desconocimiento del terreno que «pisábamos» pero en la que «admitíamos» la necesidad de hacer algo; y otra posición «más calculada» y «pícara» que atribuye a los nacionalistas, la de una parcela que ya consideraban «marcada» para «dar nuevos pasos» más tarde.
Marco Tabar confiesa sentirse cómodo con el desarrollo actual del Estatuto de Gernika. A su juicio, las quejas son más el fruto de «maximalismos y cálculos previstos» que la realidad de un incumplimiento. Es por ello que considera innecesaria, siquiera, una reforma.
JAIME MAYOR OREJA
Delegado por UCD
«Creíamos que iba a ahogar la violencia»
El actual europarlamentario del PP recuerda que durante la redacción del Estatuto «trabajábamos con la ilusión de creer que iba a ahogar la violencia y el terror en el País Vasco». A pesar de reconocer «cierta ingenuidad» en las negociaciones, porque para algunos era un «trampolín» para alcanzar una situación diferente con vistas a reivindicar el derecho de autodeterminación, en términos históricos cree que «era el camino que entonces había que recorrer».
En cuanto al desarrollo del Estatuto, su reforma o la superación del marco jurídico, Mayor Oreja sólo considera dos posibilidades: o se está con el texto autonómico o con la autodeterminación. A su entender, las transferencias de las competencias pendientes y su debate «interesado» son únicamente «cuestión de matices».
Desde su condición de europarlamentario, el antiguo miembro de UCD reflexiona sobre los nacionalismos independentistas. Recurre a la coyuntura económica y subraya que cuando llega una crisis de proporciones como las actuales, la solución «ni siquiera es europea, sino internacional». En este contexto, alude al ejemplo revelador de que los dos principales bancos escoceses han sido intervenidos por las autoridades británicas. «La realidad se impone», recalca.
ROBERTO LERTXUNDI
Delegado del PCE-EPK
«Nadie estaba dispuesto a que fracasara»
El ex dirigente comunista admite que aquella época de la Transición, con la política en plena efervescencia, le trae «buenos recuerdos» porque «todo era posible» y «se actuaba de forma insospechada como base de una relación entre Euskadi y España». Subraya la «gran voluntad» y el «sentido de la responsabilidad» existentes, ya que «los puntos de partida» entre las formaciones «eran muy distantes». «Era un periodo de trabajo positivo porque nadie estaba dispuesto a que fracasara», sostiene 29 años después.
Lertxundi coincide con Benegas al considerar que «no hay un régimen de autogobierno mejor que el nuestro en toda Europa». Es más exigente, sin embargo, al afirmar que «tiene pegas y necesita completarse». Destaca el mérito del pacto porque, a su juicio, de tener que firmarse hoy «sería más limitado» por la brecha existente entre los partidos. Sobre las competencias pendientes, lamenta la desconfianza que sobrevuela en Euskadi. «Con los nacionalistas nunca sabes dónde está el final de la negociación. Siempre quieren más. Por eso el centralismo tiende a racanear», interpreta.