Zapatero se ha encontrado con el presidente chino, Hu Jintao, tras la cumbre ASEM. /Afp
Rajoy se dirige a sus correligionarios en el congreso del PP riojano. /Efe
Cambiar el FMI
De cara al futuro, Zapatero ha defendido asimismo su idea de reformar el mandato del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que se concentre en "extender y promover una regulación general de la supervisión del sistema financiero", garantizar la actividad de las agencias de calificación financiera y reforzar su papel como prestamista.
Según ha dicho el jefe del Ejecutivo español, presentará esta idea la semana que viene en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en San Salvador y la llevará también al Consejo Europeo, que se reunirá de forma extraordinaria el 7 de noviembre.
Considera Zapatero además que la actual crisis financiera no debe hacer olvidar la lucha contra la pobreza y contra el cambio climático, y así lo ha expresado en distintas intervenciones y en reuniones bilaterales con mandatarios asiáticos, según señalaron fuentes de la delegación española.
El líder de la oposición afirma que no es "el momento de pasarle factura a Zapatero" sino de que España cuente internacionalmente
Confía el presidente en las gestiones de la UE para participar también en el cónclave del G-20 el 15 de noviembre
Argumenta que España es la octava potencia económica, su sistema financiero es sólido y sus inversiones grandes
Recuerda que la iniciativa de la cumbre mundial partió de la UE, y añade que Pekín no es el ámbito para plantear la petición de acudir
En medio del fragor en torno a la crisis económica, el Gobierno socialista y el principal partido de la oposición se han mostrado de acuerdo en algo por primera vez en muchos meses: España "tiene que estar" en la cumbre del G-20 que se ha convocado para el 15 de noviembre
en Washington, donde el país no ha sido invitado.
Así lo han expresado tanto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha hablado en Pekín al final de la
cumbre Asía-Unión Europea (ASEM), y también el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en el cierre del congreso del PP riojano.
Lógicamente este último se ha mostrado más crítico con las culpas del Ejecutivo, pero a la vez ha añadido que éste "no es el momento de pasar factura a Zapatero por sus errores sino de evitar que la comunidad internacional le pase factura a España por los errores de Zapatero".
"Si hemos puesto 25 billones de pesetas (150.000 millones de euros), España tiene que estar ahí", ha insistido Rajoy en la clausura del XIV Congreso Regional del PP de La Rioja, que se ha celebrado en Logroño entre ayer y hoy -y donde Pedro Sanz ha sido reelegido como cabeza visible-, haciendo referencia al importe empleado para la puesta en marcha de las medidas para paliar la crisis consensuadas con los países de la zona euro.
El líder del PP ha destacado la relevancia de dicha Cumbre, a la que asistirán países "tan importantes como Corea del Sur, Argentina o Indonesia", ya que en ella se discutirá "el futuro del sistema financiero en el mundo". Por eso el país que preside el líder del PSOE "tiene que estar como sea" en EEUU, y le ha ofrecido su apoyo para ese cometido.
La voz de España "va a contar"
Antes, en la mañana española, José Luis Rodríguez Zapatero ha reiterado desde Pekín que confia en las gestiones que pueden realizar los presidentes del Consejo Europeo,
Nicolas Sarkozy, y de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso. La voz de España “va a contar”, garantiza.
"Sin alharacas, sin hacer nada extraño, sólo con argumentos, con razones, defendemos que nuestra voz cuente y le puedo asegurar, va a contar", ha manifestado Zapatero, quien opina que esta cumbre euro-asiática no es el lugar para plantear su petición de acudir a la cita de Washington. Recuerda no obstante que la iniciativa de celebrar esa reunión internacional partió de la Unión Europea (UE) y, como europeísta, asegura que tiene una gran confianza en el trabajo de apoyo a España por parte de las instituciones europeas.
A su juicio, no se trata de un asunto que se resuelve "con dos llamadas telefónicas a nivel diplomático", ya que la pretensión española "tiene una calado institucional, de lo que es la UE y el orden internacional, en el que España tiene mucho que decir y lo va a decir”, ya que se trata de la octava potencia del mundo, y su presidente argumenta también la solvencia de su sistema financiero y su nivel de inversión en el exterior. Por todo ello, debe aportar su visión.
Para Zapatero, ante un reto de tanta trascendencia, una cumbre que va a diseñar el sistema financiero y que marcará el destino de la economía mundial en las próximas décadas, "un país como España en el formato que sea, de G-1, G-5, G-8, G-14 ó G-20, debe estar".
Con Aznar, tampoco
Ante quienes insinúan que su mala relación con Bush haya podido tener que ver con que España no haya sido invitada a la reunión, el presidente del Gobierno español ha recordado que cuando el presidente del Gobierno de España era José María Aznar el país nunca participó en ninguna reunión del G-8 o del G-20. "Grandes amistades hubo y fíjese para que sirvieron", ha ironizado al recordar la relación que unió a Aznar con Bush.
"Nosotros queremos aportar, no queremos ir por estar; queremos ir para cambiar las cosas y que los ciudadanos de mi país y de otros sepan que hay gobierno dispuestos a no consentir tanta avaricia", ha recalcado.