El mercado laboral se ha convertido en un embudo al que cada mes se le estrecha más y más la boca de salida. Y, como consecuencia de ello, la parte más ancha se satura y el líquido rebosa por los costados. Cada día que pasa, casi 2.400 personas engrosan las filas del paro, que rozaba a finales de septiembre los 2,6 millones de personas al agudizarse el impacto de la crisis, según la Encuesta de Población Activa (EPA) difundida ayer. Esa cifra equivale a un nivel de desempleo del 11,3%, que supera en nueve décimas el de junio, en más de tres puntos el del verano de 2007 y se sitúa ya al borde de la previsión del Gobierno para todo el ejercicio -el 11,5%-, que previsiblemente será rebasado con holgura.
La EPA tiene olor a recesión. En el tercer trimestre el desempleo aumentó en 217.200 personas, siete veces más que en el mismo periodo de 2007. En el último año se ha disparado en 806.900. Además, la economía española destruyó puestos de trabajo por primera vez desde 1994: en total, 78.800, frente a los 143.000 creados el pasado ejercicio en esas mismas fechas. Y aún hay más: desde entonces las ocupaciones han caído en 164.300, cuando hace doce meses crecían a un ritmo anual de 615.000. Ese retroceso es consecuencia, sobre todo, del 'crack' de la construcción, un sector en el que han desaparecido 354.200 empleos en un año.
«Momentos difíciles»
Nada invita al optimismo. La tendencia del mercado laboral en los próximos triemstres «no va a ser buena», admitió el seretario de Estado de Economía, David Vegara. «Estamos ante momentos difíciles», admitió la vicepresidenat del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, no dudó en calificar de «malos, sin paliativos» los datos de la EPA.
España tiene ya 2.598.800 parados -hay que retroceder hasta finales del año 1998 para encontrar una cifra tan elevada- y los sindicatos admiten que el año terminará con una cercana a los 3 millones y una tasa ligeramente por encima del 12%. Las cifras revelan que el ritmo de deterioro de la economía es escalofriante. De cumplirse las negativas previsiones de las centrales, el próximo diciembre se alcanzaría una tasa de desempleo muy próxima a la que el Ejecutivo había previsto para finales de 2009. Ésa era, al menos, la estimación que figura en el cuadro macroeconómico que ha utilizado el vicepresidente, Pedro Solbes, para elaborar los Presupuestos del Estado del próximo ejercicio.
Al analizar el comportamiento de los diferentes sectores, se coprueba el declive en la construcción, mientras la industria apunta ya signos de debilidad y los servicios, a pesar de tener un comportamiento positivo, se han visto incapaces de absorber el impacto negativo del resto.
En el último año, esta última actividad ha sido capaz de generar 257.600 empleos, mientras que la construcción ha perdido 354.200, la agricultura 36.300 y la industria 31.200.
Menos contratos estables
Otro de los elementos preocupantes que revela la encuesta es la elevada destrucción de contratos indefinidos, más allá de lo que podía preverse. De cada cuatro personas que han perdido su puesto de trabajo desme septiembre de 2007, tres tenían contrato estable y sólo una temporal. Con ello, la tasa de temporalidad se ha colocado en el 29,53%, frente al 29,39% del trimestre anterior. Además, el número de hogares con todos sus miembros en paro se eleva en 638.100, tras aumentar en 84.300, lo que supone un aumento del 15,2% respecto a junio.
El comportamiento del mercado laboral no ha sido idéntico para hombres y mujeres. Así, de julio a septiembre el incremento del desempleo masculino fue 3,6 veces superior. El paro femenino creció en 46.600 personas, mientras que el masculino lo hizo en 170.700. Con estos datos, la tasa entre los hombres aumentó en más de un punto, hasta situarse en el 10,32%, y la de las mujeres repuntó casi cuatro décimas al alcanzar el 12,66%.