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Economía

Crisis económica mundial

Tras el mazazo de los datos, en la cola del INEM únicamente se oye el silencio
25.10.08 -

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Ayer, doce de la mañana. En la oficina del INEM del barrio vitoriano de Txagorritxu ya conocen los últimos datos del paro. Silencio, espera y miradas tristes.
JUANJO MATEOS
FP en Electricidad, 32 años
«Cada vez encuentras más gente en la cola»
Se incorporó ayer a la fatídica lista. Apenas rebasados los treinta y con un título de Formación Profesional en Electricidad, el donostiarra se presentó en el INEM para pedir la prestación por desempleo. «Otras veces no había tanta gente en la cola, era impensable tener 30 personas por delante». Ha pasado por tiendas, gasolineras y fábricas, y ya no cree en las encuestas. ¿Por qué? «La realidad es peor. Hay mucha gente en el paro que no se apunta porque ya sabe que no va a cobrar nada».
MARÍA LUISA ARRAUSI
Separada, 48 años
«Sólo quiero un empleo con el que poder sobrevivir»
600 euros al mes es lo que le ofrecía una empresa por cuidar ancianos. En su anterior empleo el sueldo era mucho mejor, pero la despidieron «por la crisis». «Fui la última en irme y estoy dispuesta a trabajar en lo que salga». Su título de auxiliar de Farmacia no le ha abierto muchas puertas, y ahora tan sólo confía en «encontrar un sitio donde me paguen mil euros para sobrevivir. Lo necesario para el alquiler del piso y comer. No pido más».
JUAN PABLO MARTÍNEZ
Colombiano, 53 años
«El empresario tiene miedo a invertir y no contrata»
Llegó hace tres años para reunirse con su mujer y, «en cuanto bajé del avión, comencé a buscar trabajo». No tardó en aparecer un primer empresario dispuesto a contratarle por sus conocimientos de topografía; ni un segundo que le ofreció un sitio en su negocio de electricidad. Pero después «no quisieron hacer más contratos». «Hay obras y empresas que necesitan personal, pero tienen miedo a invertir y no cogen a nadie».
JAVIER IGLESIAS
Celador, 53 años
«Los mayores lo tenemos mucho peor»
Las bajas y las vacaciones de los demás se han convertido en su tabla de salvación. Hasta enero, confía «ir tirando con sustituciones». «Mi mujer trabaja y mi hijo está ya en la Universidad, así que no me puedo quejar. Otros estarán peor», se consolaba mientras llegaba su turno. En la cola, muchos hombres como él, de mediana edad, pues «somos los que peor lo tenemos. Con nuestros años ya no nos quieren contratar».
NASSIM AIRBACHE
Argelino, 32 años
«Incluso en mi país hay más trabajo»
«Todos somos trabajadores, pero a los inmigrantes sólo nos ponen pegas». Sin embargo, en los tres años que lleva en España tras un breve paso por Francia, únicamente ha tenido que apuntarse dos veces en las oficinas del INEM, aunque «creo que ahora esto irá a peor». «Aquí hay más paro que en otros países. ¡Incluso en el mío hay más trabajo!». Junto a él, un amigo asentía con la cabeza. Eso sí, la situación, pese a ser acuciante, «no es motivo suficiente para volver a Argelia».
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