Una cabina antivandálica de radar puede costar hoy en día -el precio ha bajado por la gran demanda- unos 70.000 euros. Una pequeña cámara de videovigilancia, 12.000. La Policía Municipal de Bilbao ha echado cuentas y ha decidido colocar una especie de webcam en lo alto de una farola de alumbrado público junto al radar de Zumalacárregui, atacado la semana pasada, precisamente para evitar nuevos sabotajes, según confirmó ayer Clemente García, responsable de infraestructuras técnicas de la guardia urbana.
El aparato, que enfocará sólo hacia el radar, se conectará mediante wi-fi o wi-max con la comisaría central de Garellano, lo que ahorra tener que realizar obra civil y reduce la inversión.
Desconocidos vertieron gasolina por la ranura de la ventilación de la caseta, instalada junto a la rotonda de Ibarsusi, la madrugada del pasado viernes y después le prendieron fuego. Las llamas fundieron los metales y dejaron calcinado el aparato. Los Bomberos de Bilbao tuvieron que emplear varias horas para abrir la estructura metálica al tratarse de un mecanismo antivandálico. «Fue un siniestro total», precisó García.
Comisión
La guardia urbana disponía en el almacén de otros tres radares versátiles, que pueden usarse tanto en vehículos en versión móvil, como en fijo, por lo que el aparato que mide la velocidad de los vehículos volvió a estar operativo al cabo de doce horas, a las tres de la tarde del viernes. Poner en uso un nuevo cinemómetro resulta complejo, ya que tiene que homologarlo el Centro Español de Meteorología. «Cada año tenemos que enviar los radares y los vehículos adaptados a Madrid para que los supervisen».
Si la cámara de Ibarsusi -que entrará en funcionamiento «en un mes», calcula García-, ofrece resultados, la Policía Municipal adquirirá otro modelo para vigilar el otro radar de Zumalacárregui, situado metros antes de la curva del parque móvil. Ambos aparatos se ubicaron junto a postes de alumbrado público en previsión de que pudieran sufrir algún tipo de sabotaje. La Guardia Civil, los Mossos d'Escuadra y otros cuerpos también han recurrido a esta misma medida para evitar que los vándalos destrozaran los radares.
Para poder instalar la cámara, antes tendrán que presentar el proyecto a la comisión de videovigilancia, encargada de conceder el permiso. La cabina de Zumalacárregui que controla la velocidad en la salida de Bilbao hacia Galdakao también ha sufrido daños, aunque nunca tan graves como el último. «Una vez rompieron el cristal, que cuesta 4.000 euros, y otra le echaron loctite», recuerda el responsable policial.
La Policía local colocará también cámaras en el apararcamiento de la comisaría de La Cantera, y se replanterará la seguridad de todas las sedes policiales, informó Clemente García.