El alcalde de la localidad vizcaína de Orozko, Juan Antonio Olaguenaga (PNV), ha gastado en los últimos dos años 6.046 euros de las arcas municipales en pedidos a empresas de su familia. El regidor reconoció a este diario haber comprado material para el Consistorio hasta en cuatro ocasiones en la fábrica de maderas de la que es administrador solidario y una vez en la tienda de muebles que regenta una de sus hermanas. «En ningún caso ha habido beneficio económico -se defiende-. Lo he hecho porque eran cosas urgentes que hacían falta para el pueblo y que se han facturado a precio de coste».
Olaguenaga podría ser acusado de violar la Ley de Bases Locales y el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, que regula las incompatibilidades de los cargos públicos y que impide a las autoridades municipales contratar servicios a sociedades de las que participan o con las que guardan una vinculación directa. De abrirse un proceso en su contra, podría incluso ser cesado en su puesto, según los expertos consultados por EL CORREO.
El primer pago al que dio el visto bueno el presidente de la Corporación de Orozko tuvo lugar el 1 de marzo de 2006. La Junta de Gobierno local aprobó un desembolso de 950,27 euros para sufragar «la compra de tablones destinados a la reparación de bancos en vías públicas» del municipio. El dinero se entregó a la firma Maderas Torresar, de la que el edil jeltzale es administrador solidario y en la que comparte cargos directivos con otra de sus hermanas. «Es una empresa familiar que tiene muchísimos años de historia», argumenta.
Mesas, baldas y sofás
El 24 de julio de 2008, Olaguenaga dio luz verde a otras cuatro operaciones comerciales con su familia. Primero autorizó el pago de 1.129 euros a su empresa de maderas para el suministro de seis mesas de grandes dimensiones con destino al nuevo centro cultural para los jóvenes de la localidad. «Su apertura era necesaria y no queríamos retrasarla más», se justifica.
En la misma sesión municipal también se aprobó un desembolso de 608,25 euros para la adquisición de un biombo de madera. El separador se colocó en la casa de cultura, donde se habilitó un nuevo espacio para que el centro de Educación Permanente de Adultos pudiera impartir clases a inmigrantes.
Además, liberó fondos para hacer frente a una tercera factura girada por su fábrica de maderas. Fueron 659,23 euros, y en esta ocasión se invirtieron en baldas para la biblioteca local. Hasta aquí, incluida la primera transacción de 2006, la suma abonada a la sociedad de la que es administrador solidario asciende a 3.346 euros.
Pero en la misma junta del pasado mes de julio, el máximo responsable de Orozko tampoco puso reparo a que el Consistorio pagara 2.700 euros a una tienda de muebles propiedad de una de sus hermanas. El establecimiento suministró unos sofás para el Hogar del Jubilado, «a petición de la asociación de mayores», apostilla el alcalde.
Juan Antonio Olaguenaga, de 37 años, es alcalde del pequeño municipio vizcaíno desde el verano de 2005, cuando sustituyó a su compañero de partido Javier Barrondo, propietario igualmente de otra fábrica de maderas. Orozko cuenta con 2.000 habitantes y la explotación de los bosques tiene un gran peso en la economía local. El PNV atesora la mayoría absoluta en el Consistorio, con nueve concejales frente a uno de EA y otro del PP.
En sus tres años de mandato, no es la primera vez que el presidente de la Corporación admite haber cometido una «irregularidad». En abril de 2006, Olaguenaga reconoció que un peón que trabajaba en las brigadas municipales ostentaba, al mismo tiempo, el cargo de administrador en la compañía que realizaba los servicios de jardinería en el pueblo. Tras difundirse la noticia, cesó al operario «por incompatibilidad», aunque aclaró que durante los 16 meses que simultaneó ambos empleos «sólo cobró por una de sus ocupaciones».