Hace veintisiete años, a un ciclista se le ocurrió modificar su bicicleta de carreras para poder montarla en terreno montañoso; así nació la 'mountain bike'. Las proteínas en el champú, el chocolate con leche, las toallas sanitarias, y hasta el email, surgieron de avispados usuarios que buscaban la forma de resolver sus necesidades, y no de la iniciativa de las empresas.
Plantar en la mente del tejido empresarial la necesidad de escuchar y compartir sus ideas con los consumidores para optimizar la producción es lo que impulsó la séptima edición de la Business Global Conference (BGC+i), que ha reunido esta semana a más de 700 representantes de empresas vascas, del resto de España y el sur de Francia en el Palacio Euskalduna de Bilbao. De esta manera, la SPRI, la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (AETIC) y la Asociación de Cluster de Telecomunicaciones del País Vasco (Gaia) organizaron con la colaboración de otras empresas, entre ellas EL CORREO, unas jornadas sobre 'innovación abierta'.
El término -acuñado por el profesor Henry Chesbrough, de la Haas School of Business de Berkeley- se refiere a las invenciones surgidas de distintas personas. «Las grandes ideas no están dentro de las empresas, están en la periferia», dijo Chesbrough en la conferencia inaugural del encuentro. «Vienen tiempos difíciles, y la recesión va a tener un impacto negativo en el proceso de innovación de las empresas», advirtió el experto, que matizó que el proceso de 'innovación abierta' puede resultar beneficioso porque implica compartir riesgos y reducir costes.
El 22% de los equipos quirúrgicos o el 19,1% del software de seguridad están diseñados y concebidos por los usuarios. «Internet permite la colaboración entre consumidores para crear mayor innovación, sin la intervención del fabricante», afirmó Eric von Hippel, profesor de la MIT Sloan School of Management y otro de los gurús intervinientes en el evento.
Entre las exposiciones que causaron mayor curiosidad se encontraba la experiencia del Cirque du Soleil (Circo del Sol), relatada por Lofti El-Ghandouri, presidente de Creative Society. El éxito del modelo de gestión de la empresa circense se apoya en las ideas de toda su plantilla y su público, quienes ayudan a generar nuevos espectáculos.
El potencial innovador de los usuarios siempre ha atraído a la industria. En concentraciones como las 'Campus Party' -donde los participantes conviven varios días, entre ordenadores y líneas de banda ancha de vértigo, para compartir ideas y novedades en áreas como la robótica o el ocio digital- es normal ver personal de Microsoft, Google o Telefónica «en busca de talento». Por algo será.