El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) emitió ayer un auto en el que descarta paralizar de forma cautelar el plan de Zorrozaurre. En su escrito, los magistrados advirtieron de que el proceso judicial que enfrenta a la Asociación de Vecinos El Canal con el Consistorio continúa adelante, pero que la medida preventiva exigida por el colectivo ciudadano no será finalmente tenida en cuenta. La decisión supone un jarro de agua fría para los demandantes, mientras que para el Ayuntamiento representa un balón de oxígeno después de verse sorprendido por la judicialización de un conflicto que dura ya siete meses.
Iñaki Azkuna se mostró ayer satisfecho con la resolución. «Todos los trámites relacionados con la península y su futuro se han llevado a efecto de forma legal y, si hay algo que no se ha hecho bien, ya nos lo dirán los jueces; de momento, lo que nos han dicho es que sigamos adelante», valoró el alcalde. El presidente de la Corporación no ocultó su malestar con la actitud del grupo vecinal. «Nos ha sentado mal cómo han actuado, porque nos habían pedido un proceso participativo y resulta que estos caballeros ya habían acudido a los tribunales. Querían frenar los rellenos, pero han puesto en peligro un proyecto importantísimo en muchos aspectos. Es un despropósito», criticó.
El auto del TSJPV pone fin a las especulaciones sobre el futuro inmediato de Zorrozaurre. En los últimos días, los responsables municipales habían mostrado cierta inquietud por cuanto el recurso presentado por el colectivo de residentes había sido admitido a trámite y exigía, como medida cautelar, una suspensión del planeamiento con el objetivo de frenar los rellenos del canal de Deusto.
En su demanda, los vecinos planteaban a los magistrados que la modificación del Plan General de Ordenación Urbana aprobada el pasado mes de abril y que se pretende impugnar «prestaba una cobertura jurídica» a las labores de desecado de las márgenes de la ría. La asociación pedía la inmediata paralización del instrumento urbanístico porque, de no hacerlo, las obras serían «irreversibles» y «harían perder su finalidad al recurso presentado».
El abogado del Ayuntamiento se opuso a esta pretensión y alegó que el relleno «no era consecuencia directa de la modificación urbanística impugnada, sino de las obras que realizaba la Autoridad Portuaria».
Finalmente, los jueces, que no entran a valorar el fondo del asunto, sobre si la decisión municipal en torno a Zorrozaurre se ajusta a la ley o comete 5 irregularidades, como denuncian los vecinos, han desestimado la petición del colectivo al entender que el acuerdo plenario «ni puede legitimar teóricamente, ni de hecho legitima las obras de relleno del canal, y ello porque, de acuerdo con lo previsto en la Ley de Puertos, debe limitarse a calificar dicho espacio como sistema general portuario», concluyen.
«Plan clave para Bilbao»
Azkuna mostró el auto judicial durante la celebración de un acto en el que el Ayuntamiento y la sociedad pública Sprilur firmaron un convenio para invertir 12 millones de euros en la rehabilitación de dos edificios industriales históricos que darán cabida a una treintena de pequeñas y medianas empresas en el futuro Zorrozaurre. El alcalde quiso lanzar un mensaje de advertencia: «Vamos a apostar a tope por este proyecto, porque es muy importante para el futuro de Bilbao, ya que supone promover una gran parcela de terreno, donde el 50% de las viviendas serán protegidas y porque dinamizará el empleo y la economía local con un zona industrial en la que se asentarán empresas de guante blanco. Y el que no esté de acuerdo con esta iniciativa que lo diga ahora alto y fuerte, porque hay quien no hace más que poner chinas en el camino».
Ya de forma más explícita, arremetió contra el PSE. «Puedo entender el interés de los vecinos por oponerse a los rellenos, pero no alcanzo a comprender por qué los socialistas no apoyan una iniciativa que traerá equipamientos culturales, una rehabilitación de las viviendas existentes, la construcción de cientos de VPO y una regeneración del tejido empresarial», concluyó.