Sarah Palin y 'Joe, el fontanero' acompañarán a Barack Obama a pedir caramelos en la noche de Halloween, puerta por puerta. No se trata de una película ventajista que aproveche las próximas elecciones en Estados Unidos para conseguir una taquilla millonaria. Tampoco de la excentricidad de uno de los múltiples vídeos que atestan 'YouTube'. Todo es mucho más sencillo. Cercano. Las caretas y disfraces de estos tres protagonistas de la campaña electoral copan las ventas para una de las noches más especiales para los estadounidenses: la de los 'muertos vivientes'.
Sólo faltan ocho días para este punto caliente en el calendario festivo norteamericano, el 31 de octubre. Y, previsores, la mayor parte de los habitantes del gigante planetario ya han adquirido sus disfraces y caretas, además de sus calabazas. Y como cada cuatro años, como siempre que hay una cita con las urnas, la política causa furor. No hay un ranking concreto, de esos que tanto gustan a los anglosajones, pero los medios estadounidenses lo tienen claro: las máscaras de Obama se venden mejor que el café en los Starbucks. Y los disfraces de Palin, en mujeres, y de 'el plomero', para hombres, gustan tanto o más que los grasientos perritos calientes que se venden en cualquier esquina.
Los antifaces son sencillos. De latex y goma, cuestan 15 euros. La elaboración de los disfraces se ha sudado un poco más, también por la premura de tiempo. El de la vicepresidenta republicana luce gafas 'chic', desordenados peinados en las pelucas, chaquetas ajustadas y trajes que lucía en los tiempos que se quedó a las puertas de conquistar el título de Miss Alaska. El de Joe, por su parte, viste mono de obrero, un desatascador y una etiqueta identificativa, porque si no se puede confundir con un 'currela' cualquiera y quitaría morbo al asunto.
¿Y dónde queda John McCain? Pues no se sabe muy bien. Cuando los fabricantes de máscaras planificaron la campaña dedicaron gran parte de su producción a ambos candidatos. E incluso, distribuyeron los atuendos en función de si el estado es republicano o demócrata. Pero parece que el ex combatiente de Vietnam no tiene tanto tirón como su oponente. Se habla de 3 a 1.
Combinación sugestiva
Y son malas noticias para McCain. Existe una tradición, ancestral, que dice que el aspirante a la Casa Blanca que más caretas vende para Halloween ocupa el sillón del Despacho Oval. Añadido a las encuestas y a otras historias, como la que apunta a que el más alto gana, el líder republicano puede echarse a temblar.
Aunque antes lo harán los estadounidenses, a cuatro días de las elecciones... Se imaginan una combinación tan sugestiva como alguien vestido con el traje chaqueta rojo tan habitual de Palin y una careta de Obama. Cualquier cosa puede ocurrir. Aunque el afroamericano ya hizo su aburrida elección en 2007. Apareció en el programa 'Saturday Night Live' con su propia máscara en el especial de Halloween. Pero no pidió caramelos.