Iberdrola ganó 2.481,3 millones de euros hasta septiembre, lo que supone un incremento del 53,8% respecto a los nueve primeros meses de 2007, debido principalmente al negocio de renovables, el área internacional y los ingresos extraordinarios logrados con la venta de activos. El beneficio bruto de explotación (EBITDA) ha ascendido a 4.922 millones de euros, con un incremento del 29,1%, según ha informado hoy la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que apuntó que la desinversión en activos aportó 567,4 millones de euros.
Estos extraordinarios proceden de la venta del 4% que tenía en la petrolera portuguesa Galp, que generó plusvalías de 386 millones, las desinversiones en Gamesa que realizó su participada Corporación IBV, la venta de Essal y de la participación en Veo TV y la desinversión en activos inmobiliarios, operaciones todas ellas contabilizadas en el primer trimestre.
El 90% del crecimiento del EBITDA tuvo como motores a Iberdrola Renovables, que logró un beneficio bruto de explotación de 768 millones de euros, el 113,7 por ciento más, y Scottish Power, que aportó el 28% del total, con 1.373 millones de euros, y cuyas cuentas consolidan en el grupo desde abril. Así, casi dos tercios del EBITDA provino de renovables y el área internacional, en tanto que el negocio tradicional de España aportó el 37 por ciento del total (1.817,4 millones), frente al 99 por ciento que suponía en 2000.
La cifra de ventas de Iberdrola aumentó un 56,5%, hasta 17.808 millones de euros, mientras que el beneficio neto operativo ascendió a 3.316,7 millones de euros, con un aumento del 31,5%. La producción de electricidad avanzó un 23%, hasta alcanzar los 106.442 millones de kilovatios hora (kWh), de los que la mitad se generaron, por primera vez en la historia de la compañía, en centrales eléctricas en el extranjero, según Iberdrola, que en septiembre cerró la incorporación de la estadounidense Energy East. La actividad en Latinoamérica arrojó un EBITDA de 673 millones de euros, el 3,8 por ciento más, de los que Brasil aportó el 58 por ciento y México el 42 por ciento restante.
Por su parte, los negocios de ingeniería y no energéticos redujeron su beneficio bruto de explotación un 17,8 por ciento, hasta los 290,3 millones, debido fundamentalmente a una menor actividad en España del negocio inmobiliario.