Cinco años después del brutal atentado contra edificios residenciales de ciudadanos norteamericanos en Riad, con el resultado de 34 muertos, entre ellos siete estadounidenses, el ministro del Interior saudí anunció el inicio de los juicios contra «el grupo de sospechosos directamente conectado con Al- Qaida» cuyo objetivo en los últimos años ha sido «sumir al país en el caos». Según algunas agencias, aunque las autoridades no han ofrecido la cifra de forma oficial, 991 personas se sentarán en los próximos días en los banquillos acusados de «atentar en nombre del islam contra un país donde impera la sharia -ley islámica- y donde se encuentran lugares sagrados como La Meca», según el príncipe y responsable de Interior, Nayef bin Abdul-Aziz.
La agencia de noticias estatal, Saudi Press Agency (SPA), publicó el informe íntegro del responsable de Interior, en el que se detalla que en los últimos cinco años el país ha sufrido «treinta atentados» en los que «noventa civiles han perdido la vida» y cientos han resultado heridos. Otros 160 ataques, además, fueron abortados gracias al trabajo de las fuerzas de seguridad y a la cooperación con agencias de inteligencia extranjeras. Este juicio -sin precedentes en el país- fue interpretado por diferentes analistas como un intento del reino saudí de mostrar al mundo su deseo de participar de forma activa en la denominada «guerra contra el terror». Respetado internacionalmente por disfrutar del 25% de las reservas mundiales conocidas de crudo y por su capacidad de producir diez millones de barriles de petróleo al día, el país parece ahora dispuesto a hacer olvidar a Occidente que los principales lugartenientes y combatientes de Al-Qaida proceden precisamente del interior de sus fronteras.
No hay fecha final para el inicio de las vistas, que se celebrarán rodeadas de grandes medidas de seguridad tanto en Riad como en Jedda, pero el diario 'Arab News' adelantó que los doce jueces a quienes se les ha encomendado el sumario ya tienen en su poder «la mayor parte de la documentación elaborada por la acusación». El problema ahora es encontrar abogados defensores, ya que «ningún colega quiere tener contacto con sospechosos de terrorismo», declaró al rotativo saudí Khaled Abú Rashed, uno de los magistrados más populares del país. Un problema que puede ser menor ya que en el sistema legal saudí, basado en la sharia, los tribunales se reservan el derecho de autorizar o no la defensa de los imputados.
Ley islámica
«Los reos serán juzgados en cortes islámicas y en base a la sharia», adelantó el ministro del Interior, lo que recibió las críticas de distintas organizaciones occidentales como Human Rights Watch, que denunció que «entre todos los acusados de pertenecer a grupos armados, hay algunos que son simples disidentes políticos». La organización con sede en Nueva York pidió estar presente en los procesos porque «los cargos son de momento inciertos, no hay un Código Penal escrito en el reino y las leyes existentes no constituyen un precedente vinculante».