Si hay un lugar sensible en materia de seguridad vial, es la salida de un colegio. El plan municipal dedica una especial atención a los centros escolares y contempla mejoras en 314 puntos de la red viaria para protegerlos con más garantías. Muchas de estas medidas, que abarcan desde señales de advertencia para los conductores hasta pasos peatonales, ya se han puesto en práctica. El concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas, refirió como ejemplo la actuación integral que se ha llevado a cabo recientemente en el colegio Mina del Morro, del barrio de Bolueta.
Las actuaciones en el entorno escolar suponen una inversión específica de 818.000 euros -218.000 de Circulación y Transportes y 600.000 de Obras y Servicios-, que se suma a los dos millones destinados a reforzar la seguridad vial en el conjunto de Bilbao. Los técnicos municipales han visitado todos los centros para analizar al detalle los factores de riesgo y las posibles soluciones, en colaboración con el profesorado y las asociaciones de padres.
El «cojín europeo»
En total se han revisado «560 pasos peatonales, 202 cruces, 132 semáforos y 182 elementos de señalización», enumera José Luis Sabas. Una de las primeras actuaciones ha consistido en colocar en todos los colegios una señal con un fondo fosforescente para que los conductores extremen las precauciones en este entorno vulnerable. A partir de ahí, cada escuela presenta necesidades específicas. Las mejoras que incorpora el Ayuntamiento incluyen pasos peatonales resaltados u otros dispositivos para reducir la velocidad, como los denominados «cojines europeos». En lugar de elevar la altura de toda la franja, se colocan unos cuadrados en el centro de la calzada de forma que «los autobuses los salvan -y los chóferes se evitan molestias- pero los coches no», explica Abaunza. Ya se han puesto algunos en Miribilla, Conde Mirasol y Zabalbide. Los badenes son «criticados por los conductores y demandados por los vecinos», recordó.
El plan también incluye el repintado y reasfaltado de calles, mejoras en aceras y pasos peatonales o cualquier medida que se adapte a las necesidades concretas del centro. «A veces una barandilla soluciona la salida de un colegio o un buen seto, como en el colegio Cervantes, hace mucho más amable el entorno», concluye José Luis Sabas.