El PNV no se fía. Los dirigentes nacionalistas han exigido al PSOE que el acuerdo verbal alcanzado el viernes entre José Luis Rodríguez Zapatero e Iñigo Urkullu se ponga por escrito para evitar «malentendidos». Los portavoces de ambas formaciones en el Congreso de los Diputados, José Antonio Alonso y Josu Erkoreka, negociaron durante toda la jornada de ayer para cerrar un documento en el que se recojan de manera concisa todas las partidas incluidas en el pacto.
El texto, que se esperaba concretar anoche o a lo largo de esta mañana, servirá para ultimar los últimos flecos pendientes en lo que se refiere a los cuatro principales puntos del acuerdo: la transferencia de Investigación y Desarrollo, las inversiones en el puerto de Pasajes, la jubilación de los ertzainas y la «corresponsabilidad presupuestaria»; es decir, que los socialistas aprueben las cuentas públicas del PNV en aquellas instituciones en que requieran sus votos.
Esta última exigencia quedó practicamente zanjada el sábado cuando Zapatero se comprometió de manera pública a que el PSOE respaldará los Presupuestos en aquellos lugares de toda España donde no gobierne. Donde los negociadores estaban encontrando mayores escollos técnicos para cerrar el documento -en todo caso, no significativos- era en la cuestión referida a las jubilaciones de los policías autónomos.
Poner «negro sobre blanco» el acuerdo telefónico alcanzado entre Zapatero y Urkullu no resulta sencillo. Los políticos han tenido que dejar paso a los especialistas para poder cuadrar los números con negociaciones a varias bandas en las que, por ejemplo, han participado representantes de la consejería de Interior y del Departamento de la Seguridad Social. «Es una locura de llamadas», coincidían ambas partes, que también se intercambiaron correos electrónicos y faxes.
El objetivo era tener el texto listo antes de que hoy el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, inaugure el debate de totalidad de los Presupuestos, aunque el Congreso no votará las enmiendas hasta mañana. Salvo sorpresas de última hora, Zapatero tendría asegurada la victoria gracias al apoyo del PNV y del BNG.
Recelos
Pero más allá de las precisiones técnicas, el motivo que ha impulsado a los jeltzales a querer poner por escrito todo lo hablado es un cierto grado de desconfianza hacia las promesas del presidente del Gobierno. Unos recelos que se han incrementado de manera progresiva a lo largo del fin de semana a raíz de lo sucedido con la transferencia de I+D, valorada en 85 millones de euros. Mientras los jeltzales han asegurado desde el principio que se trata de una competencia «completa», los socialistas la tachan de «concurrente», o lo que es lo mismo, que parte de su contenido queda en manos de la Administración central.
Una discrepancia de alta carga política con la ministra Cristina Garmendia de protagonista. La titular de Innovación y Ciencia se mostró durante meses reacia a que esta materia pasase de manera absoluta a manos del Gobierno vasco. Si son las tesis del PNV las que prevalecen, Garmendia quedará desautorizada y el PSE notará el golpe.
En este sentido, Urkullu dejó claro ayer que I+D es una competencia que el Estatuto de Gernika recoge como «exclusiva» de Euskadi, aunque requiera de la colaboración con el Estado. Fuentes del PNV recalcaron que será una transferencia del mismo rango que las que se negociaron en legislaturas anteriores.
Aunque la formación jeltzale se mostró optimista, también reconoció que, de no concretarse el documento, tendrá manos libres para votar a favor de la devolución de las cuentas de Zapatero.