Oprah Winfrey, los Kennedy, Al Gore. Barack Obama ha tenido el respaldo público de grandes figuras del espectáculo y la política estadounidense, pero ninguno tan decisivo como el del republicano Colin Powell, quien no sólo le ha proporcionado un empujón en las encuestas sino que puede formar parte de su equipo, anunció ayer. «Tendrá un papel como uno de mis colaboradores. Ya lo ha sido incluso antes de respaldarme públicamente», dijo ayer el candidato demócrata a la cadena NBC. Pero eso no significa que vaya a formar parte del gabinete, como admitió a renglón seguido. «Si quiere o no adoptar un papel formal, o si hay algo disponible que le encaje, eso es algo que tendremos que discutir los dos».
Obama asegura que Powell no le avisó por adelantado de cuáles iban a ser sus explosivas declaraciones al programa dominical 'Meet The Press', por lo que su campaña lo vio como el resto de los estadounidenses, a través de la televisión. Según su asesor jefe, David Axelrod, que estaba con él en la habitación de hotel de Dunn (Carolina del Norte) donde les pilló la noticia, Obama se quedó «fascinado» con la elocuente defensa que hizo de él este héroe republicano de la primera guerra del Golfo, cuyo apoyo ha buscado activamente durante meses.
En el mejor momento
No podía llegarle en mejor momento. La experiencia militar, política y diplomática de Powell, que ha trabajado en dos gobiernos republicanos, se considera decisiva en estados con amplios grupos de población militar como Carolina del Norte y Florida, donde ha hecho campaña en los últimos dos días. Su sólido respaldo puede despejar las dudas de quienes todavía creen que a Obama, de 47 años, que ni siquiera ha finalizado un mandato en el Senado, le falta experiencia para gobernar al país en tiempos de guerra y de crisis.
Al contrario, Powell cree que lo que daña a su país es la campaña que lleva a cabo su correligionario John McCain. «Más a la derecha de lo que me gustaría», admitió, y cargada de ataques negativos que relacionan a Obama con el terrorismo y atrae a fanáticos contra el mundo árabe. «Esas imágenes en Al-Yasira nos matan en el mundo», denunció el general conservador al salir de los estudios de NBC.
Furibundas por la traición, las estrellas de las radios conservadoras arremetieron ayer contra el general de cuatro estrellas que fuese el primer afroamericano en ocupar los puestos de jefe del Estado Mayor y de secretario de Estado. «¡Quiero decirlo alto y claro, para que no quede ninguna duda», gritaba Rush Limbaugh por antena con el cuello hinchado y la cara roja. «¡Es una decisión totalmente basada en la raza, totalmente!». Powell lo había negado durante el programa asegurando que sólo se había decidido en los últimos dos meses al ver el giro negativo y poco inclusivo que tomaba la campaña de McCain, y escandalizado por la elección de Sarah Palin, a la que no considera capacitada para ser vicepresidenta. El programa confirmó las reticencias del general retirado, al que ha tardado dos meses en convencer para la entrevista.
«En voz alta»
«Powell ha dicho en voz alta lo que muchos republicanos me estaban diciendo en privado», confesó el veterano periodista de la CBS Bob Schieffer, que moderase el último debate. Las primeras encuestas parecen darle la razón. Según la de Zogby para Reuters/C-Span, Obama ganó ayer dos puntos, frenando así el avance de McCain, y consolidando una ventaja de 49,8% a 44,4%. El resultado es casi idéntico al medido por Real Clear Politics en una media de ocho sondeos nacionales. Sin embargo, la diferencia de cinco puntos sigue siendo ajustada, ya que el margen de error de estas prospecciones oscila entre el 2% y el 4%.
Para quienes creen que ya tiene ganada las elecciones, a falta de dos semanas, Obama tiene dos palabras de cautela: «New Hampshire», recordó. En las primarias de ese estado celebradas en enero el senador por Illinois llevaba once puntos de ventaja sobre Hillary Clinton, y sin embargo perdió.