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Economía

CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

La inyección de 10.000 millones de euros del Gobierno holandés impulsó ayer una revalorización en Bolsa del 24,34%

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ING recupera el pulso tras las ayudas
La bandera del país de los tulipanes ondeaba ayer en un lugar preferente en la sede central de ING en Amsterdam. / AP
Si el pasado viernes fue un día 'gris' para ING, cuyas acciones se desplomaron un 25% en la Bolsa de Amsterdam ante los rumores sobre problemas de liquidez del banco y el temor al inicio de una fuga masiva de depósitos, la de ayer se convirtió en una jornada 'luminosa'. La decisión del Gobierno holandés de ayudar a la mejora de la solvencia de la entidad con la inyección de 10.000 millones de euros, se saldó con una recuperación bursátil del 24,34% y una mayor tranquilidad de sus clientes.
La entidad ha decidido hacer de la necesidad una de sus virtudes. El centro de atención al usuario de ING Direct, su filial en España, transmitía un mensaje de calma a todos los depositantes que llamaban para preguntar por los rumores en torno a la estabilidad del grupo. «La inyección de capital del Gobierno holandés -repetían sin cesar los teleoperadores- le beneficia como cliente». Con el mismo objetivo -tranquilizar a quienes se muestran más inquietos-, los empleados reiteraban que los depósitos cuentan con la misma garantía de aquéllos que están en manos de bancos y cajas españoles. El Gobierno holandés también ha ampliado hasta 100.000 euros la cobertura para los casos de quiebra bancaria.
El banco holandés, de sobra conocido en España como consecuencia de su importante inversión publicitaria o la esponsorización del equipo de Fórmula 1 de Fernando Alonso, no es precisamente pequeño. Se ha convertido en uno de los principales grupos con presencia en España, donde tiene 1,7 millones de clientes que le han confiado la gestión de 15.261 millones de euros. Está presente en 50 países de todo el mundo, con 85 millones de clientes y 131.000 empleados. En el caso de España, ocupa el indiscutible liderazgo de lo que se conoce como 'banca directa'; esto es, aquella que se desarrolla principalmente por teléfono o a través de Internet.
Éxito directo
ING se estableció hace nueve años en España, donde su filial Direct ha tenido un notable éxito en gran parte como consecuencia de unos atractivos precios de remuneración de las cuentas corrientes, muy por encima de lo que es habitual en los bancos tradicionales. Gracias a ello ha sido capaz de auparse hasta el quinto puesto del ránking de entidades en el país por volumen de depósitos, a pesar de haber prescindido de las oficinas para relacionarse con sus clientes.
Sus responsables se habían esforzado en asegurar que no necesitaban ayudas públicas y que la solvencia de ING estaba garantizada en su balance. El Gobierno holandés, sin embargo, decidió el domingo actuar de forma urgente para evitar que un problema que inicialmente podía ser de pura 'estética financiera' se convirtiera al final en una debacle real. En medio de una tormenta mundial y de noticias muy pesimistas en torno a la solidez de bancos y cajas de ahorro que hasta hace pocas semanas tenían un aspecto muy lustroso, el grupo lanzó el pasado viernes una noticia negativa, que el mercado se aprestó a amplificar hasta el borde mismo del pánico. Sus gestores reconocieron que el tercer trimestre del año ha sido desastroso para la cuenta de resultados y que el aumento de la morosidad, unido a la existencia de activos dudosos en su cartera de inversiones, había generado unas pérdidas de 500 millones de euros en ese periodo, lo que colocaba en 3.000 millones el beneficio acumulado para los primeros nueve meses del ejercicio. Hay que tener en cuenta, para evaluar el impacto negativo de ese anuncio, que ING alcanzó en 2007 unas ganancias superiores a los 9.000 millones.
El Gobierno holandés ha pasado a ser 'pseudoaccionista' de la entidad financiera. No ha comprado acciones del banco, pero sí le ha inyectado 10.000 millones de euros bajo la fórmula de deuda subordinada. Un tipo de participación que está, precisamente, a medio camino entre un mero préstamo de dinero y una toma de participación. Para la solvencia bancaria -medida según las normas de Basilea-, esta clase de deuda se computa como si fuese una participación en capital, lo que permitirá a ING mejorar su ratio de fondos propios desde el 6,5% hasta el 8%.
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