¿Existe solución para los problemas de tráfico de Vizcaya? ¿Se ha avanzado en la dirección correcta en materia de planificación? ¿Cuáles deben ser las prioridades que impulse la Administración de cara a los próximos años? Un grupo de expertos ha tratado de responder a estas y otras cuestiones fundamentales para el futuro del territorio durante una ponencia celebrada en las Juntas Generales. El debate ha partido de una consideración tan simple como rotunda: el Plan de Carreteras aprobado por la Diputación necesita ser actualizado. Así lo reconoció el propio responsable de Obras Públicas, Iñaki Hidalgo, durante un pleno celebrado el pasado año. Y así lo decidieron los portavoces de PNV, PSE, PP y EB, que solicitaron la apertura de las conferencias privadas ante la evidencia de que existen «serias dudas en el Gobierno foral sobre algunos proyectos que están sobre la mesa».
Más que discursos, a la Cámara foral se han llevado diagnósticos y cifras. Desde distintas perspectivas, las ponencias han tratado de ofrecer en su conjunto una radiografía completa de la evolución del tráfico. Con ese objetivo por delante, los especialistas (ingenieros, sociólogos, economistas) no se han limitado a comparar datos sobre aforos de carreteras. También han puesto sobre la mesa estudios sobre movimientos poblacionales, la importancia y localización del tejido industrial y la distinta utilización del transporte público y privado, que sigue ganando posiciones. Los expertos en materia de infraestructuras han debatido largo y tendido con los junteros. No en vano, se trata de revisar el documento en el que se escribe el futuro de la red viaria vizcaína. El mismo que ya tuvo que ser modificado en 2005 para incluir la 'Supersur', que en su día se desechó al ser considerada un proyecto demasiado complicado.
No todos los análisis se dirigieron en la misma línea. Fue, más bien, una «tormenta de ideas». Pero muchos coincidieron en destacar varios aspectos. Se habló del «colapso» en el desarrollo del transporte público y de la pérdida de viajeros del autobús en beneficio del metro. Se comentaron los problemas que en este sentido genera el modelo urbanístico de crecimiento residencial de baja densidad que se ha seguido en los últimos años. Asimismo, se insistió en la «falta de agilidad» reglamentaria y en la «mala» planificación general a la hora de coordinar las distintas actuaciones -carreteras, viviendas, infraestructuras- que se han desarrollado sobre el suelo vizcaíno. Del mismo modo, otros miraron hacia Europa para recalcar la necesidad de «cambiar de modelo» y apostar de forma decidida por el ferrocarril, sobre todo como eje vertebrador del futuro del transporte de mercancías.
Hubo una idea que, sin perjuicio de todo lo anterior, sobrevoló la ponencia con especial intensidad. No fue otra que la necesidad de «coser la ría». Es decir, tender distintos puentes que permitan integrarla dentro de la trama urbana del área metropolitana. Y es que, según se explicó durante las sesiones del grupo de trabajo, es en este punto donde se encuentra el «núcleo» del problema.
Salvar las retenciones
Para empezar, varios expertos subrayaron la importancia de Bilbao y su extrarradio como principal punto de referencia de la actividad económica del eje cantábrico. Se habló de la influencia del puerto, del parque tecnológico de Zamudio, del eje Durango-Mondragón... Ya en lo que se refiere a circulación, se recordó que las mayores tasas de tráfico de Vizcaya se registran en el tramo entre Cruces y el Puente de Rontegi, donde confluyen varias de las principales conexiones de la red principal. Sólo el viaducto, que acaba de cumplir 25 años desde su puesta en funcionamiento, soporta un tránsito de unos 130.000 vehículos diarios. Se trata, en definitiva, de un punto «neurálgico» que carece de alternativas suficientes para evitar las habituales retenciones.
En opinión de varios especialistas, estos datos -a los que se suma la apertura en los últimos años de un buen número de centros comerciales en la misma zona- deberían llevar a la Administración a dar «prioridad» a las conexiones del área metropolitana en general, y a Rontegi en particular. La Diputación, que ha anunciado recientemente una inversión extraordinaria de 1.300 millones para acelerar la construcción de diversos corredores comarcales como medidas paliativas, apuesta en la actualidad por el puente de Axpe como primera solución a la congestión de esta zona. Después de que relegase al furgón de cola la ambiciosa infraestructura del subfluvial de Lamiako por su elevado coste. Hasta el momento de la ponencia, Obras Públicas, que también contempla en el horizonte el puente móvil de Lutxana, se proponía redactar el proyecto en esta legislatura. Algunos expertos, en este sentido, consideran que no es suficiente con levantar un único viaducto, sino que es necesario tender «varias» conexiones -también ferroviarias- que faciliten tránsitos de distinta naturaleza.
Otro de los focos de atención de la ponencia se centró en el crecimiento del Txorierri, donde se localizan dos enclaves estratégicos de Vizcaya como son el aeropuerto y el parque tecnológico de Zamudio, que acaba de presentar su tercera fase de ampliación. En este punto, otros participantes en las reuniones aprovecharon para insistir en que, más que financiar nuevas carreteras, lo que se debe hacer es adecuar la red existente y potenciar el uso del transporte público. Ya sea por carretera o en ferrocarril. Sobre todo en esta zona, que posee una de las mayores tasas de utilización del vehículo privado.