Fernando Zaballa se licenció en Medicina y Cirugía, pero las consultas que le hacen cada día no tienen nada que ver con enfermedades. Después de intentar encontrar un empleo como médico «sin demasiado éxito», ha terminado como recepcionista del polideportivo Artunduaga de Basauri, donde trabaja desde hace dos décadas. «Me presenté a unas oposiciones para el Instituto Municipal de Deportes con la única intención de acompañar a un amigo y al final saqué yo la plaza», recuerda.
Pese a tener 55 años y el futuro laboral resuelto, los cursos de reciclaje le parecen una idea «fantástica». «La verdad es que no me importaría volver a ejercer la Medicina, aunque tendría que pensármelo». «El programa de formación es una magnífica oportunidad para todos aquellos profesionales que no trabajan, pero que estarían dispuestos a volver a ponerse la bata», argumenta. Fernando conoce varios casos. «Muchos compañeros de promoción» se vieron obligados a apartarse de la práctica clínica o recurrir a las consultas privadas para ganarse la vida. «En la década de los ochenta era muy difícil encontrar trabajo en Osakidetza. No había sitio para tanto licenciado. Sólo en mi clase éramos más de cuatrocientos alumnos. Había médicos por un tubo», explica. Nada que ver con la situación actual, en la que el número de facultativos de familia y especialidades es muy inferior a la demanda.
Cuando Fernando terminó la carrera (1980) se dedicó a hacer sustituciones durante un tiempo hasta que sacó el curso de medicina laboral y empezó a trabajar como médico de empresa en Talleres San Miguel. Pero la crisis industrial cerró la fábrica y se quedó en la calle. Sin el MIR y con apenas experiencia laboral en centros de salud y hospitales, ejerció como facultativo en el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ) y en varias aseguradoras hasta que se plantó. «Los ingresos eran mínimos y el tiempo corría en mi contra, así que no tuve más remedio que dejarlo y dedicarme a otra cosa. Me dio mucha rabia, porque estudié muy duro durante la carrera para sacar el título de Medicina y Cirugía en la UPV», se resigna.
«Hace tanto tiempo que no ejerzo que el curso de reciclaje me vendría fenomenal para ponerme al día y empezar de nuevo. La falta de médicos es una realidad y es importante que las autoridades sanitarias busquen soluciones para solventar un problema que se va a agudizar en los próximos años», argumenta.