No oculta su cansancio tras cinco días intensos, «frenéticos», a caballo entre Madrid y Bilbao y con el móvil al rojo vivo. Pero se le nota satisfecho. «Hemos alcanzado un buen principio de acuerdo presupuestario», asegura.
-Usted dijo en su día que el objetivo del PNV era «sacar tajada» en la negociación. ¿Lo ha conseguido?
-Yo creo que sí, pero una tajada que además de ser excelente para Euskadi es una aportación que va más allá de los intereses de Euskadi y aporta una gran estabilidad económica a todo el Estado. Que los Presupuestos no van a ser decisivos, que por sí solos no son suficientes para superar la crisis, está aceptado por todos. Pero un buen presupuesto ayudará más a salir de la crisis que uno malo. Y una ausencia de cuentas perjudicaría una salida a la crisis. Sería malo para los vascos, pero también para los andaluces, madrileños y catalanes. Por eso esta contribución a la estabilidad ofrece un mensaje clarísimo para la economía y un gran gesto de responsabilidad solidaria con todos los habitantes del Estado.
-¿La crisis económica ha sido decisiva en el acuerdo?
-Sin duda, ha sido decisiva. Es muy probable que nuestra actitud hacia los Presupuestos hubiera sido distinta en un contexto diferente, por ejemplo, de gran crecimiento económico, sin indicadores negativos que susciten preocupación de cara al futuro. La situación económica ha sido clave para entender este gesto de responsabilidad.
-¿Cuál ha sido el papel de Zapatero en toda la negociación?
-Bueno, el presidente Zapatero y el presidente del EBB han sido decisivos, no lo voy a ocultar. No sé cuántas veces han hablado entre sí porque mi interlocución se ha desarrollado fundamentalmente con José Antonio Alonso, que es el portavoz socialista en el Congreso, y con Iñigo Urkullu, que es mi principal interlocutor en el partido, aunque no sólo con él porque éste es un acuerdo que tiene muchas implicaciones en ámbitos sectoriales. Además, había que hacer consultas especializadas con otras personas del partido. Las gestiones y consultas han sido muchas.
-La ministra Cristina Garmendia ha defendido que mantener las ayudas a la innovación en el sistema estatal favorecía más al País Vasco. ¿Cómo salen estas tesis?
-No quiero hacer sangre en un momento que puede ser delicado para ella, pero francamente creo que salen cuestionadas.
-Ha dado la impresión de que la negociación ha reabierto las tensiones en el PNV entre una línea más pragmática a favor del acuerdo y la más soberanista que ha remado en contra.
-No, aquí ha habido una gestión modélica de la integración de posiciones por parte del presidente del EBB y el compromiso que él tiene con la unidad del partido lo ha gestionado en este asunto de un modo impecable.
Choque de trenes
-¿Este acuerdo puede desactivar lo que algunos intuían como un 'choque de trenes' entre nacionalistas y socialistas para los próximos meses?
-El principio de acuerdo tiene el alcance que tiene, pero no disipa otras diferencias con el PSOE de tipo estratégico e ideológico. Lo que ha inclinado decisivamente la balanza ha sido la crisis.
-¿Cómo puede condicionar este acuerdo en una coyuntura política vasca marcada por la rivalidad entre Ibarretxe y Patxi López?
-Esa dialéctica será la que corresponda. Las elecciones las convocará el lehendakari y efectivamente habrá confrontación abierta y contraste de proyectos ideológicos y programas. Eso es sano, es positivo, es democrático. El acuerdo presupuestario que estamos a punto de alcanzar no tiene por qué alterar que esto vaya a ser así. Yo en todo caso creo que facilitará que se pueda desarrollar una campaña electoral con la mayor normalidad posible, con los factores económicos y la estabilidad del sistema garantizada. En este momento ni me planteo la hipótesis de que no vayan a salir los Presupuestos del Parlamento vasco y de las tres diputaciones.
-¿Han hablado de eso también en la negociación?
-Hemos hablado de la apuesta que todos tenemos que hacer por la estabilidad presupuestaria. Este gesto de responsabilidad está en íntima conexión con una apuesta compartida que hemos hecho los interlocutores del PNV y del PSOE por la tranquilidad que hay que lanzar a los sectores económicos.