Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, alerta de la llegada de una «segunda oleada» de impacto negativo en el sector del crédito. Cree que se ha afrontado con éxito lo más difícil de la crisis financiera internacional, la paralización del mercado interbancario y sus efectos en cadena, gracias, en gran parte, a la actuación coordinada de los países europeos, pero ahora toca hacer frente a las secuelas de la desaceleración económica y el aumento del paro. Pasada una época de muy bajo crecimiento -afirmó ayer, en un encuentro con la Asociación de periodistas de Información Económica- se recuperará la actividad, a lo que contribuirá, si persiste, el cese de la presión que han venido ejerciendo los altos precios del crudo.
El interbancario ya ha empezado a reaccionar positivamente a los esfuerzos de las autoridades europeas y de Estados Unidos, comentó, para puntualizar que «ese es el principio, pero no toda la solución». Ahora toca esperar que los diferenciales en los préstamos bancarios retornen a niveles más normales, que las instituciones se presten entre ellas y que se logre evitar la crisis del crédito. Y a continuación se tratará de impedir el riesgo que una caída de la producción va a suponer para la actividad financiera.
Explicó el comisario europeo que de los dramáticos episodios de la crisis internacional y de las soluciones adoptadas se pueden extraer algunas conclusiones. Entre ellas, se impone reformar el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones, señaló.
Almunia evocó que los contribuyentes «están poniendo mucho dinero sobre la mesa». En las operaciones de recapitalización bancaria son, en cualquier caso, los inversores, y deben obtener los correspondientes rendimientos. Puesto que sus fondos se están utilizando como aval, también urge extremar la vigilancia sobre el comportamiento de las entidades. Por eso demandó más transparencia y el aumento de las exigencias a los gestores: a los malos hay que exigirles responsabilidades, y a los buenos rendición de cuentas, postuló. El comisario europeo se decantó también por examinar los incentivos que perciben no sólo los altos responsables bancarios, sino también otros ejecutivos y consejeros, y sugirió eliminar los 'bonus' que muchos han venido cobrando en la fase alta del ciclo económico, generadores de todo tipo de abusos.