Desde que Richard Nixon formase un equipo de agentes encubiertos bautizado como 'Los plomeros' para que se ocuparan del 'goteo' de información clasificada a los medios, no ha habido en Estados Unidos un fontanero más famoso que el que John McCain lanzó al estrellato el miércoles por la noche. El hojalatero de Ohio se encontró en boca de los dos candidatos presidenciales al poco de empezar el tercer debate, y antes de que acabase ya tenía tres camiones satélite en la puerta de casa, turnándose las entrevistas. Su nombre salió 24 veces en el duelo, o sea, 14 más que el del presidente Bush, así que no es de extrañar que al final McCain hablase de él como «mi viejo amigo Joe», aunque nunca le haya conocido.
«¡Tío, esto es surrealista, mi nombre en una campaña presidencial!», dijo en su primera entrevista. Ayer ya daba ruedas de prensa.
Nada parecía más importante que ganarse el voto de Joe, al que ambos hablaron directamente a la cámara «por si está ahí fuera», dijo Barack Obama. El fontanero elegido por McCain para atacar su plan fiscal le conoció el domingo pasado, cuando jugaba al fútbol con su hijo en la puerta de casa y el candidato demócrata apareció estrechando manos. «Los vecinos estaban ahí fuera haciéndole preguntas y yo pensé que no eran lo suficientemente duras, así que fui para allá». El resto lo contó McCain en el debate.
«Joe quiere comprar el negocio para el que ha estado trabajando todos estos años 10 o 12 horas al día, pero cuando ha mirado tu plan fiscal ha visto que va a tener que pagar impuestos mucho más altos».
Problemas con el fisco
La prensa ya ha hecho las cuentas y hasta ha descubierto que Joe Wurzelbacher no está al día con el fisco. Él reconoce que todavía no llega al tramo fiscal de los 250.000 dólares anuales (186.000 euros) en el que pasaría de pagar del 36% al 39% de impuestos, como el 90% de los negocios según Obama. Pero a Joe le parece que ése es «un terreno muy resbaladizo», contó a la CBS. «¡Votar por alguien que decide que si ganas 250.000 eres rico!». La respuesta de Obama de que «a nadie le gusta pagar impuestos» pero «hay que redistribuir la riqueza» para que todos puedan lograr el sueño americano, le «asustó todavía más» porque le parece «socialismo», que en EE UU equivale a comunismo. Él prefiere decidir por sí mismo a quién y cuándo le da parte de su riqueza en lugar de que el Gobierno federal lo haga como si fuera «un Robin Hood».
¿Por quién votará Joe, el fontanero? Dice que el voto es secreto, pero sus declaraciones dejan pocas dudas. «McCain es sólido, Obama habla muy bien, pero la gente tiene que saber que las palabras son sólo palabras, tiene que haber acciones detrás. De McCain sabemos cuáles son sus acciones, mientras que de Obama todavía no».