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El héroe de Vietnam se emplea a fondo en el último duelo sin lograr recortar su desventaja en los sondeos
17.10.08 -

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McCain se queda sin balas
Michelle Obama abraza a su marido ante la mirada de McCain una vez finalizado el debate electoral. / AFP
Se acabó, no más debates. Quedan 18 días para las elecciones del 4 de noviembre, una eternidad en política, pero John McCain llega sin balas en la recámara tras apurar su último duelo. El republicano dio su mejor actuación el miércoles por la noche en la Universidad de Hofstra (Hempstead, Nueva York), pero eso no impidió que su frustración transpirase en las imágenes y le valiera la censura de la audiencia.
El septuagenario senador, marcado por los cinco años y medio que pasó como prisionero de Vietnam, es famoso por sus exabruptos que muchos predecían que anticipaban el hundimiento de su campaña. A sus 72 años, McCain sabe que ésta es su última oportunidad de llegar a la Casa Blanca, de ahí que haya sido capaz de contenerse, aunque para evitar riesgos cortó radicalmente su interacción con la prensa que le acompaña, a la que sólo ha visitado una vez en el último mes y medio.
El miércoles era obvio que el senador de Arizona realizaba un esfuerzo sobrehumano para contener la frustración y la rabia que siente por Barack Obama, un joven senador de 47 años que nunca pierde la calma, al que ve como un joven inexperto recién llegado a la política que ha cautivado a los ingenuos con esa elocuencia que tanto «admira», dijo sarcástico.
'The New York Times' escribió en su editorial que McCain «acabó malhumorado y desesperado». 'Daily News' recordó que «su legendario sarcasmo saca lo peor de él», y, aunque el senador de Arizona lo sabe, no puede evitarlo. «Es una de sus facetas menos atrayentes, que le hace parecer mezquino y poco presidencial». David Gergen, un analista de CNN que ha trabajado como asesor de gobiernos demócratas y republicanos, contó horrorizado que «sus miradas de desdén y de desprecio eran tan palpables» que aquello parecía una terapia de control de mal genio. A eso asociaba un columnista de 'The Huffington Post' el intenso parpadeo que acompañó al republicano durante los 90 minutos de debate, compilado en vídeos que recorren la blogosfera.
Salir con el honor intacto
Gergen no ve a estas alturas más camino para McCain que esforzarse en «salir con el honor intacto». El republicano, sin embargo, dijo ayer a su público que creía haberlo hecho bien. Y así fue. Durante la primera media hora soltó la frase más memorable del debate al cortar por lo sano la asociación que hace Obama de él con las políticas de George W. Bush. «No soy el presidente Bush», atajó. «Si lo que quería era competir con el presidente Bush debería haberse presentado hace cuatro años». Y hasta entonces iba ganando, pero luego eligió sacar los trapos sucios, y ahí perdió. «A mí no me importa un viejo y gastado terrorista, pero como dijo la senadora Clinton en sus debates con usted, necesitamos conocer toda la extensión de esa relación». Se refería a Bill Ayers, un extremista del grupo Weather Underground que, como parte de sus protestas contra Vietnam, puso bombas caseras en el Pentágono.
Eso le dio la oportunidad a Obama de explicar que él sólo tenía 8 años cuando ocurrió, y que su participación en actos organizados por Ayers en su función de profesor universitario había estado acompañada por respetados republicanos. El tiempo que desperdició después el republicano acusándole de haberse gastado en anuncios negativos «más que ninguna otra campaña en la historia» sólo empeoró la situación.
Los encuestados de CNN consideraron a McCain el más negativo por un abrumador 80% a 7%. El 58% consideró que Obama lo hizo mejor, frente al 31% que se inclinó por McCain. Y lo que es peor, entre los independientes, que tienen la llave de la Casa Blanca, esa desventaja subió a 57-31%.
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