
Obama y McCain se saludan antes de comenzar la cena. /AFP
Unos 56,5 millones de espectadores siguieron el último debate
El tercer y último cara a cara entre los dos candidatos a la Casa Blanca se convirtió ayer en el segundo más visto de sus enfrentamientos al registrar 56,5 millones de espectadores .
Pese a la expectativa despertada por el último debate, celebrado ayer, la media de audiencia en los 90 minutos se vio mermada por su coincidencia con un decisivo partido de béisbol entre los Philadeplhia Philies y Los Angeles Dodgers. Por ello, y aunque supero los 52,5 millones de seguidores del primer cara a cara, no alcanzó los 63,2 millones del segundo.
Tampoco igualó el atractivo enfrentamiento entre el demócrata Joe Biden y la republicana Sarah Palin, ambos candidatos a la Vicepresidencia, que rozó los 70 millones de espectadores.
Aun así, para la historia permanecerán los 80,6 millones de estadounidenses que sintonizaron en 1980 el debate entre Ronald Reagan y Jimmy Carter, seguido por 80,6 millones de espectadores.
Ambos candidatos se dedican sonrisas y hablan cálidamente sobre sus respectivos historiales durante una cena de gala
McCain afirma que Obama constituye un hecho histórico para la política de EEUU si se convierte en el primer presidente negro del país
El senador de Illinois elogia el servicio militar prestado al país por el republicano, quien fue prisionero de guerra en la guerra de Vietnam
Después de la tempestad, llega la calma. John McCain y Barack Obama, los candidatos a la presidencia de EEUU, han intercambiado bromas y chistes, 24 horas después de su tercer y último debate con miras a las elecciones del mes próximo. Por un momento, los aspirantes a ocupar la Casa Blanca en enero, abandonaron el aguerrido tono de la campaña e hicieron mofa de sí mismos y, en ocasiones de su rival, durante una cena de gala en el famoso hotel Waldorf Astoria de Nueva York
McCain, cada vez más rezagado en las encuestas, ha provocado las primeras carcajadas, al anunciar que había decidido despedir a todos sus asesores. "Sus posiciones serán ocupadas de ahora en adelante por Joe el fontanero", ha comentado refiriéndose al pequeño empresario de Ohio que él mismo convirtió en una sensación política al mencionarlo durante el debate del miércoles.
El senador de Arizona ha afirmado también que Obama "tiene un nuevo nombre para mí. Me dice George Bush"., en referencia a que durante el debate de ayer en varias ocasiones el senador demócrata acusó a McCain de seguir al pie de la letra las políticas "fracasadas" del actual ocupante de la Casa Blanca.
McCain también ha saludado la presencia de la senadora Hillary Clinton, que disputó férreamente a Obama la candidatura demócrata, y cuyo apoyo a su compañero de partido fue dubitativo al comienzo. "No puedo despojarme de la sensación que aquí hay alguien que está haciendo fuerza por mí...es un placer para mí que te encuentres aquí Hillary", manifestó ante las risas de los presentes, entre ellos legisladores, miembros de la Iglesia Católica y autoridades de Nueva York.
Elogios mutuos
Por su parte, Obama, vestido de gala como su rival, ha explicado que había encontrado una explicación al hecho de que su segundo nombre es Husein. "Quien me puso ese nombre nunca pensó que podría llegar a ser presidente", ha afirmado el senador de Illinois, que ha añadiado que la humildad es su mayor virtud y su mayor debilidad: "Es que soy un poco fabuloso".
Aunque no la ha nombrado, Obama también se ha referido a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, compañera de fórmula de McCain. En una ocasión, cuando se le pidió que hablara sobre su experiencia en política internacional, Palin manifestó de manera figurada que en gran parte ésta nacía del hecho de que desde su estado podía ver a Rusia. "Me han dicho que desde la antesala se puede ver la Sala de Té Ruso" del Hotel Waldorf Astoria, ha bromeado Obama .
Al finalizar su breve discurso, ambos candidatos se han dedicado sonrisas y han hablado cálidamente sobre sus respectivos historiales. Obama ha elogiado el servicio militar prestado al país por McCain, quien fue un prisionero de guerra durante la guerra de Vietnam. Por su parte, McCain ha dicho que Obama constituye un hecho histórico para la política de Estados Unidos si se convierte en el primer presidente negro del país. "No deseo suerte a mi rival, pero sí le deseo bien", ha manifestado.