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El marino vasco navega hacia Les Sables d'Olonne

El navegante vasco puso ayer proa a Les Sables d'Olonne donde el día 9 tomará la salida en la Vendée Globe

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Unai Basurko zarpó a las 14.40 horas de la tarde de ayer de su amarre en el Puerto Deportivo de Getxo con rumbo a Les Sables d'Olonne, puerto de partida y de llegada de la sexta edición de la Vendée Globe, la vuelta al mundo para navegantes solitarios convertida en uno de los últimos grandes retos a los que puede enfrentarse un ser humano.
El mar tiene estas cosas y la hora definitiva de salida fue cosa de la marea. El 'Pakea Bizkaia', de 18 metros de eslora y con un mástil de carbono de 25 metros de altura, cala cuatro metros y medio, tanto como el canal de salida del puerto. Para evitar una inoportuna rascada de bajos, la ceremonia de despedida se demoró hasta que la pleamar garantizó un fondo suficiente para maniobrar el barco.
Basurko realiza la travesía hasta Les Sables acompañado de Gonzalo Terceño y de Justino García Borreguero, integrantes de su equipo de tierra. El trío espera recorrer las 200 millas que separan Bilbao de Les Sables en unas 24 horas y arribar al puerto francés esta misma tarde, «con la marea de las siete». La hermosa marina francesa de La Chaume plantea también problemas de calado por lo que los Open 60 tienen limitadas por la marea las horas de llegada a puerto.
Un mar de nubes bajas
El 'Pakea Bizkaia' transporta a bordo buena parte del material que Basurko precisará durante los casi cuatro meses que, calcula, tardará en circunnavegar el planeta. Las nueve velas de regata, buena parte de las piezas y cabos de repuesto y una parte de la comida elaborada por Aitor Elizegui (y donde no faltará un bacalao al pil pil, aunque sea al vacío) viajan ya hacia Francia en el sollado de proa del velero.
Un moderado viento del Noroeste y unas densas nubes bajas que cubrían el Serantes y Punta Lucero acompañaron a Basurko en la ceremonia de despedida. Tras dejar los muelles, el 'Pakea Bizkaia' enfiló hacia Portugalete, villa natal del navegante solitario vasco, donde fue vitoreado por un puñado de vecinos. De vuelta, y tras cruzar de nuevo el Puente de Vizcaya, Basurkó izó la vela mayor y enfiló hacia las aguas exteriores del Abra, acompañado por una treintena de veleros y motoras que hacían sonar bocinas y jaleaban al marino. La mayor, de 116 metros cuadrados de superficie y más de un centenar de kilos de peso, muestra la matrícula EUR-26 Imoca, que Basurko usará en regata. Desde las márgenes de la ría, algunos ciudadanos agitaron pañuelos blancos y dieron su adiós al navegante solitario. A las 15.20, Basurko desenrolló la vela trinqueta y, navegando de ceñida, dejó el puerto de Bilbao.
«Botecito, botecito»
Horas antes, aficionados, espónsores y amigos se habían reunido en la Escuela de Vela de Getxo para oficializar la despedida al marino de Portugalete. Herriko Abestiak, un grupo de apasionados del canto coral de Portugalete, le agasajaron con un par de interpretaciones marineras. «Botecito, botecito... tu figura no puedo olvidar... cuando recorriendo mares, tu figura no veo pasar», cantaron sus voces graves en recuerdo a las embarcaciones que unen ambos márgenes de la Ría. Unai Basurko, barbudo y con la cabeza rapada, quiso despedirse de los congregados con un vaso de vino en la mano y regalándoles, dijo, un «último agur... mejor, gero arte», se corrigió, rápido y supersticioso.
José Luis Bilbao, diputado general de Vizcaya, institución que patrocina al navegante, insistió en que Basurko y su barco pasean por el mundo «una imagen amable de nuestra tierra». «Unai es un aventurero, pero no es un pirado, sabe hacer bien las cosas y su misión es acabar esta regata. La clasificación es lo menos, lo más importante es que vuelva sano», dijo.
Pasadas las cuatro de la tarde, el 'Pakea Bizkaia' tiró un largo bordo para separarse de la costa y se perdió en el nuboso horizonte con rumbo hacia la Vendée Globe, en palabras de Unai, «la regata del siglo».
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