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Vizcaya

JUICIO EN BILBAO

Familiares y vecinos del viudo de 72 años asesinado en Bilbao el verano de 2007 declaran en la vista oral que la acusada sólo le quería «por dinero» y que la pareja mantenía «fuertes discusiones»

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Emilio, un hermano de Juan A.T., de 72 años, asesinado en su domicilio de la calle Irala de Bilbao en el verano de 2007, declaró ayer durante la segunda sesión del juicio que se sigue contra la pareja coacusada del crimen, que él se «negaba a que saliera» con Merichel M. La mujer y su compañero, Julio M., están inculpados de haber matado y robado al minusválido. El familiar le advirtió varias veces de que la 'chavala', como la llamaba, se había acercado a él por interés, y que «quería quitarle el dinero». «¿Qué crees, que una chica de 32 años va a limpiarte a ti las babas?», solía decirle en referencia a su deteriorado estado.
La víctima, sin embargo, hacía caso omiso a estas advertencias. «Se enfadaba cuando le comentaba que fuera a una residencia, decía que él quería disfrutar de la vida. Estaba rejuvenecido, vestía como un hippie», recordó el pariente ante los siete hombres y dos mujeres que conforman el jurado. 'Juanito' llevaba fajos de billetes en forma de «rollo» en el bolsillo del pantalón. «Presumía de que no era pobre; ese dinero le fastidió porque se le arrimó la fulana. Si no le hubieran matado, le habría entregado todo», dijo convencido Emilio.
La fiscal preguntó uno por uno a todos los testigos por la minusvalía de la víctima. La representante del ministerio público, que pide para los acusados 20 y 21 años de cárcel, trataba de demostrar que la hemiplejia que había sufrido Juan A. le convirtía en una persona especialmente vulnerable y que los procesados se aprovecharon de esa superioridad para asesinarle y robarle. Su hermano aseguró que «ni hablaba ni andaba», y que recuperó algunas funciones a raíz de un periodo de rehabilitación en Plentzia. El coche que conducía, un Peugeot 206', estaba adaptado, no tenía cambios.
Los residentes del número 35 de la calle Irala, donde el fallecido había vivido más de 30 años, coincidieron en que durante el tiempo que Merichel y sus dos hijos menores estuvieron allí, se escuchaban continuas «discusiones» entre ellos, con intercambio de «insultos fuertes». «Ella le decía que si creía que le había traído a una casa de cinco estrellas», indicó Carmen, una vecina. Dos meses antes de que se descubriera el cadáver, a principios de octubre de 2007, sus convecinos dejaron de ver a 'Juanito' por la escalera, y al cabo de un tiempo empezaron a notar «un olor horroroso» procedente del piso.
Los ertzainas que acudieron a la vivienda tras el hallazgo del cuerpo describieron una escena dantesca. El piso estaba alborotado, como si hubieran estado rebuscando y el cadáver, esqueletizado y amordazado. El juicio continuará hoy con la declaración de los forenses que descubrieron que la víctima había sufrido una muerte violenta. Gracias a la autopsia, la Ertzaintza abrió una investigación y detuvo a los dos sospechosos.
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