El debate sobre Zorrozaurre sigue vivo, aunque ayer se cerró un capítulo en el Consejo de Distrito de Deusto. Los responsables de este organismo trasladarán al Ayuntamiento de Bilbao las propuestas de trece asociaciones del entorno sobre la regeneración urbanística de la zona, en las que se refleja una demanda generalizada de equipamientos y zonas verdes. También abordan temas más polémicos como los rellenos del canal y la política de vivienda. Varios colectivos consideran «excesiva» la previsión de edificar 5.500 pisos en la futura isla, que es un aspecto sustancial del proyecto y juega un papel clave en su financiación.
El plan especial, que quedó en suspenso hace unos meses para alcanzar el mayor consenso posible, deberá resolver al detalle todas estas cuestiones. Conscientes de que el proceso es largo, varias asociaciones se han unido para reclamar que la rehabilitación de las viviendas de la ribera de Deusto se aborde «con urgencia» y antes que el resto de las actuaciones. Los 47 edificios del barrio presentan problemas estructurales, y ninguno tiene ascensor ni garaje. Los vecinos -en el barrio residen unas 400 personas- exigen que se acabe cuanto antes «con más de 30 años de abandono y deterioro que no podemos soportar por más tiempo».
El Ayuntamiento siempre ha ligado la reforma de las viviendas al plan especial que definirá toda la zona, pero los vecinos piden que se tramite de forma separada, como ha ocurrido con la clínica del Igualatorio o la nueva sede de Idom, para ganar tiempo. La presidenta del Consejo de Distrito, la concejala Marta Ajuria, afirmó que todavía no hay fecha para la aprobación inicial del plan urbanístico, que irá seguida de un periodo de alegaciones.
Con la comisión monográfica celebrada ayer, la edil dio por cerrado el debate abierto en el distrito en cumplimiento de un mandato del pleno. El 24 de abril, en la misma sesión que dio el visto bueno a la construcción de viviendas en los terrenos ganados al canal, se aprobó una moción que instaba a «impulsar el diálogo con los vecinos» sobre este gran proyecto urbanístico.
Impacto en el tráfico
El proceso comenzó el 1 de julio, cuando la comisión gestora propuso eliminar los dos edificios más altos previstos en el área del relleno y ganar 10.000 metros cuadrados de zonas verdes. Ese mismo mes se reunió con todas las asociaciones vecinales del entorno. Tras el parón de las vacaciones, el 30 de septiembre se celebró otro encuentro y cada colectivo ha dado forma a sus planteamientos por escrito.
Esto ha sabido a poco a buena parte de los representantes vecinales, que ayer pidieron una primera valoración sobre sus propuestas para saber cuáles tienen más visos de incorporarse al plan. «Esto no es participación ciudadana; participar implica un diálogo, que te respondan», se quejó una de las portavoces. Otros asistentes solicitaron la comparecencia de la delegada de Urbanismo, Julia Madrazo, en el Consejo de Distrito.
Por su parte, la concejala socialista Yolanda Díez pidió un estudio sobre la viabilidad económica del proyecto de Zorrozaurre «para evitar que se tomen decisiones irreversibles que puedan perjudicar a la ciudad. El sustento de la operación es inmobiliario, y eso yo no lo veo», subrayó. También preguntó por el impacto de la nueva ordenación en el tráfico de Deusto, una preocupación que está muy presente en las propuestas vecinales.