La violencia machista no da tregua en Vizcaya. La Ertzaintza y la Policía Municipal de Bilbao detuvieron el pasado domingo en la villa a dos hombres acusados de propinar sendas palizas a sus respectivas parejas. Las dos víctimas tuvieron que ser atendidas de sus heridas en el hospital de Basurto. Una de ellas, que no podía la siquiera moverse por la gravedad de las lesiones que presentaba, quedó ingresada, según informó ayer un portavoz del Departamento de Interior del Gobierno vasco.
El primer arresto se produjo en una de las comisarías de la Ertzaintza en Bilbao. El sujeto llevaba varias horas en búsqueda y captura, después de haber propinado una brutal paliza a su ex novia. Los hechos se produjeron en la noche del pasado sábado, cuando la mujer y su presunto agresor, de 34 años, coincidieron por casualidad. Tras una acalorada discusión, el sujeto la emprendió a golpes con su ex pareja.
Al parecer, el hombre la golpeó por todo el cuerpo, lo que situó a la joven al borde de perder la consciencia. Con dificultades pudo llegar a casa. Horas después, ante la imposibilidad de moverse por su propios medios, la agredida pidió ayuda a un familiar, que envió una ambulancia y una patrulla de la Ertzaintza. Los agentes hallaron a la mujer ensangrentada y con numerosas contusiones. La víctima fue trasladada de urgencia a Basurto, donde quedó ingresada en observación.
Con la descripción y los datos de filiación del presunto maltratador en la mano, varias unidades policiales comenzaron una intensa búsqueda que no dio resultados. Sin embargo, al saberse prófugo, el arrestado se personó al día siguiente en comisaría para entregarse.
La otra detención por violencia de género en la capital vizcaína se produjo en un domicilio particular de la calle Fraternidad, ubicada en el barrio de Otxarkoaga. El varón arrestado tiene también 34 años y, en esta ocasión, fue interceptado por la Policía Municipal.
Los hechos se produjeron a mediodía de ayer. Los agentes locales recibieron la llamada de un grupo de vecinos que, alertados por los gritos de auxilio de la víctima, decidieron prestar su ayuda a la mujer, de 32 años.
Una patrulla se personó en la vivienda y fue recibida por un hombre con el torso desnudo y arañado. El varón negó que se hubiera producido una pelea, pero cuando los policías locales entraron en el piso pudieron comprobar cómo su pareja, una joven de 32 años, presentaba un ojo amoratado, restos de sangre en la nariz y diversos cardenales por los brazos. Por todo ello, procedieron a la detención del sujeto. La víctima no presentó denuncia.