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Cultura

'VISIÓN DE ESPAÑA' EN 14 PANELES

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura la muestra 'Visión de España' con los 14 paneles en los que el artista reflejó la parte más pintoresca del país
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Joaquín Sorolla le cobró 150.000 dólares al fundador de la Hispanic Society de Nueva York, Archer M. Huntington, por los catorce cuadros de 'Visiones de España' que a partir de hoy se pueden ver en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Era un dinero respetable para la época, los años veinte del pasado siglo, pero el millonario neoyorquino no se pudo quejar. Tenía lo que le había pedido al artista; una imagen pintoresca del país, enraizada en el campo y ajena a la industria que empezaba a funcionar a toda máquina en lugares como el País Vasco y Cataluña.
En vez del humo de las chimeneas, Sorolla le vendió 'El juego de bolos' en Guipúzcoa y una escena de pescadores en Cataluña en la que no se escatiman las barretinas. Como tantos otros viajeros del siglo XIX, Huntington se enamoró de la España romántica, exótica y apasionada, y el artista se acomodó a la mirada extranjera y puso todo el empeño en satisfacerla.
El resultado es espectacular. Catorce secuencias de aire cinematográfico, de gran superproducción de cine histórico en la que se ha invertido en vestuario y en la que aparecen decenas de extras y protagonistas involuntarios, todo ello mucho antes de que el cine alcanzara el nivel técnico en el manejo de las distintas profundidades de los planos. Sorolla compró los trajes, que luego recibió la Hispanic, se pateó el país de una punta a la otra e hizo cientos de bocetos para que le cundieran los detalles.
En los cuadros se despliegan escenas complejas que exigen una lectura atenta, más allá de la mera admiración que suscitan nada más verlos. Sólo así se puede entender el esfuerzo y la profundidad de un trabajo que a Sorolla le llevó a la extenuación y a un declive físico que desembocó en su muerte en 1923.
En la presentación de la muestra, comisariada por Felipe Garín y Facundo Tomás, estuvieron la consejera de Cultura y presidenta de la fundación del museo, Miren Azkarate, el presidente de Bancaja, José Luis Olivas, y el director de la Hispanic Society, Mitchell Codding. Bancaja -organizadora de una muestra que ya ha pasado por Valencia, Málaga y Sevilla- y el museo firmaron un acuerdo de colaboración que se ha materializado ya en otras exposiciones, como la recién inaugurada sobre Picasso y sus ilustraciones para libros. En referencia al convenio con Bancaja, la consejera declaró que las entidades bancarias que apoyan el museo desde hace décadas «no deben sentirse agredidas» y llamó a superar «las rivalidades estériles».
745.000 visitantes
Los catorce cuadros de la muestra, que llevaban más de 80 años sin descolgarse de su instalación en la Hispanic en 1926, llegaron a Valencia en un jumbo especial fletado desde Nueva York para su transporte, garantizado con un seguro de más de 100 millones de euros. El itinerario, que empezó en noviembre de 2007, ha seguido por Sevilla y Málaga, en unos camiones especiales para mantener la temperatura óptima de 21 grados y el 50% de humedad. Hasta ahora, 745.000 visitantes se han acercado a ver los cuadros de Sorolla y su trazo naturalista, que bebió de los grandes como Cézanne y Degas.
Nada más entrar en el espacio de la muestra, en el edificio moderno del museo, el espectador recibe el primer y más contundente impacto del recorrido, un grandioso mural de 14 metros de ancho y 3,5 de alto sobre 'La fiesta del pan' de Castilla. En él caben todos los elementos de la estética panorámica de Sorolla, dos poblaciones y la montaña nevada al fondo, un «vivero de gentes» -según le escribía el pintor a Huntington ataviadas con sus trajes típicos, mayores, jóvenes y niños, con los sacos de trigo molido a un lado, la línea imperturbable de la tradición en una tierra «radiante de luz de fuego».
El tipismo soleado continúa con las palmeras de Elche y las grupas de Valencia. Sevilla se define por sus nazarenos y sus toros, y 'El concejo del Roncal' pinta la ceremonia más antigua de Europa, la que desde 1375 celebra la paz entre españoles y franceses en la frontera del Pirineo. La jota de Aragón y las romerías de Galicia representan el carácter festivo del folclore, el espíritu del pueblo que tanto alabaron los románticos y que Huntington quería ver en las paredes de su sociedad.
El tamaño, el trazo amplio y exacto a la vez, las imágenes luminosas y rotundas confluyen en esta 'Visión de España' con la que el museo de Bilbao ha querido celebrar el centenario de su nacimiento. Una muestra de un pintor que dio la espalda a la vanguardias cuando estaban en su punto de ebullición y que trató de gustar, de mostrar su perspectiva de la vida y de trabajar apasionadamente con los medios clásicos de la pintura.
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