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Todavía en una nube, Gabriel Erkoreka (Bilbao, 1969) está asimilando poco a poco el XXV Premio Reina Sofía de Composición Musical -dotado con 25.000 euros- que le concedieron el pasado viernes por 'Fuegos para orquesta', «una pieza con mucho ritmo y colorido, que dura unos 14 minutos y tiene una gran recepción entre el público», explicaba ayer el propio autor. Gracias a ella, se ha hecho merecedor con sólo 39 años de un galardón que recibieron en su día Lutoslawski y Montsalvatge, dos pesos pesados de la música contemporánea.
«Sobre todo me alegra por lo que supone de espaldarazo a la proyección de mi obra. Se ha difundido por radio y televisión y eso es una motivación añadida». En la final -que tuvo lugar en el Teatro Monumental de Madrid-, la interpretación fue de la Orquesta de RTVE «y, francamente, quedé muy satisfecho». Resultó una noche intensa y reñida, ya que la otra partitura finalista, del japonés Takahro Sakuma, también partía con muchas posibilidades. Ambas habían pasado una criba muy rigurosa, que les permitió dejar atrás nada menos que a 149 competidores de hasta 33 países distintos.
Residente en Londres desde 1994, al ingresar en la Royal Academy of Music, Erkoreka cuenta con 59 títulos registrados y no le falta trabajo. «Tengo un par de proyectos a corto plazo. Uno para Nueva York y Filadelfia, y un encargo de la BOS que contará con la colaboración del contratenor vitoriano Carlos Mena». Y, además, le sobra tiempo para impartir clases de técnica de composición en el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene).
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