Todos los indicadores señalan en una sola dirección: como ya ha ocurrido con otros aspectos de la vida, la crisis económica ha reducido sensiblemente la movilidad de los vizcaínos. Las estadísticas recabadas no alcanzan a reflejar en sus tablas la histórica debacle bursátil de la última semana, marcada por el pánico a una recesión económica global. Y, por tanto, no muestran la influencia que ha tenido el brusco recrudecimiento de la crisis en el transporte. Todo el mundo da por hecho que esta tendencia a la baja ira todavía a más en los próximos meses. Y en todo caso, más allá de la evolución de los próximos meses, la depresión financiera ya ha dejado una visible huella en los movimientos que se realizan a diario en el territorio.
Las reducciones en la circulación no son homogéneas. Varían en función del medio de transporte, de la época del año y de determinadas circunstancias particulares que no siempre están relacionadas con la economía. Las entradas de vehículos a Bilbao, por ejemplo, se han mantenido hasta el momento en unos «niveles similares» a los registrados en los últimos años, según precisan fuentes municipales. Gracias a un perfil de usuarios mayoritariamente laboral, el metro también ha resistido por ahora los latigazos de la desaceleración económica. No ocurre lo mismo, sin embargo, con el transporte en autobús, en ferrocarril, en avión y con los tránsitos en muchas carreteras. En este amplio segmento son más palpables los efectos de una crisis que, en términos generales, ha empezado castigando sobre todo los desplazamientos que no resultan estrictamente necesarios. Es decir, aquellos que se vinculan con el ocio y la diversión.
AUTOBUSES
Descenso generalizado
Las primeras consecuencias de la crisis en el transporte público han aparecido con especial crudeza en el sector de los autobuses. Tanto los operadores de largo como de corto recorrido han visto reducidos su número de pasajeros, con especial intensidad en los último trimestre. Según algunos expertos, los movimientos en superficie son los primeros en caer ante una mala coyuntura económica porque acogen menos viajes obligados por trabajo o estudios. En este contexto, después de cinco años consecutivos de crecimiento, Bilbobus, que transporta unos dos millones de personas al mes, ha sufrido respecto al año pasado una reducción media en su volumen de pasajeros de un 8,5%. Particularmente llamativa resulta la evolución experimentada en los últimos meses, al tiempo que se intensificaba la crisis. Desde entonces se han producido caídas del 13% en mayo, del 26% en junio y del 13% en julio. El retroceso en las líneas de Bizkaibus, por su parte, ronda el 3,2%, respecto a un 2007 que también cerró de forma decreciente. Como ocurre en el caso de los autobuses urbanos, una parte de este descenso puede explicarse por las jornadas de paro que se sucedieron durante el mes de mayo. Pero no toda. De hecho, una de sus mayores pérdidas de viajeros se centran en junio. Sólo en ese mes se dejó un 11,59%. Respecto a los autobuses de largo recorrido, aún no se conoce cómo les ha afectado en Vizcaya -las operadoras no ofrecen datos-, pero todas las fuentes apuntan que sólo ha podido ser de forma «negativa». Y más si se tiene en cuenta que este periodo de incertidumbre coincide con la puesta en marcha de los nuevos servicios del AVE.
METRO Y TRANVÍA
Estancamiento
Por ahora, el metro resiste a la crisis. Motor del transporte público de Vizcaya, el suburbano mantiene una ligera tendencia al alza en 2008 -no supera el 0,3%-, pese al descenso interanual del 5,3% que sufrió en agosto. Un aumento de pasajeros -de perfil laboral y académico- que se encuentra lejos del empujón que experimentó en 2007, cuando creció un 7,6% y registró casi 86 millones de usuarios, lo que supone un peso del 47% en el total de desplazamientos. Lo que se percibe ahora es un «descenso» de los viajeros «ocasionales». El tranvía de Bilbao tampoco se escapa a esta tendencia generalizada y ha perdido un 2,23%.
FERROCARRIL
Pérdidas en cercanías
A excepción de los trayectos de largo recorrido, los trenes de Vizcaya también circulan más vacíos últimamente. Las líneas de Euskotren, según informan desde el Departamento de Transportes del Gobierno vasco, se han dejado un 4,17% hasta agosto. Feve también ha sufrido un importante bajón en su volumen de pasajeros, pero en su caso -aseguran desde la empresa- este retroceso se explica más por la apertura del Corredor del Cadagua. Sin ofrecer datos concretos, Renfe calcula sus pérdidas de viajeros de cercanías en torno al 2%. En cualquier caso, todos coinciden en relacionar los descensos a los trayectos esporádicos.
AUTOMÓVIL
Reducción en las autopistas
Carlos Estefanía, director general del Departamento de Obras Públicas de la Diputación, explica que los desplazamientos de las personas -en general se realizan unos 2,7 viajes por persona y día- guardan relación con la evolución del PIB y, sobre todo, con las tasas de empleo. Los aforos de las principales autopistas, en este sentido, están muy unidos a las oscilaciones de estos indicadores. Aunque siempre hay diferencias. En su tramo hacia Guipúzcoa, la A-8 contaba este año con una previsión de crecimiento del 2,75%, similar al nivel en el que venía moviéndose el PIB. El eje Bilbao-San Sebastián, sin embargo, no ha sufrido variaciones, respecto al año pasado, mientras que el Bilbao-Durango sólo ha aumentado un 1,2%. En la AP-68, por el contrario, los efectos de la desaceleración son más evidentes, sobre todo, desde el pasado mes de marzo. La principal salida de vehículos hacia Madrid ha visto cómo se reducía el tránsito de coches en su tramo hasta Burgos en un 2,27% con relación al pasado ejercicio. Esta aminoración hace referencia a automóviles que realizan viajes de «largo recorrido» y se relaciona también con la aparición de corredores alternativos, según explican desde la Vasco-Aragonesa. El parón de la economía, añaden, se ha dejado sentir, especialmente, en los tránsitos de vehículos pesados. Aquí el descenso en los movimientos alcanza el 3,17% frente al incremento del 3,32% experimentado hace doce meses. Los accesos a Bilbao, por su parte, apenas han experimentado variaciones «significativas» en el último año, aseguran fuentes municipales. La capital lleva unos años sin apenas crecimiento en la circulación por el anillo metropolitano, que suele rondar los 340.000 coches. En este caso, la ralentización no tienen una única explicación. Algunos responsables achacan esta parálisis a un trasvase de usuarios al transporte público. Otros, en cambio, justifican este dato con los niveles de «saturación» que presentan las bocas de entradas de la villa.
AVIÓN
Caídas en el segundo semestre
La disminución en el tránsito de personas en el aeropuerto de Bilbao ha coincidido con el enconamiento de la crisis. Tras batir todos sus récords en 2007, 'La Paloma' registró en el primer cuatrimestre un avance cercano al 10%. En mayo, las cosas empezaron a cambiar. Se pasó a un tímido aumento del 0,5% y, ante la perspectiva que se avecinaba, los responsables de Bilbao Air rebajaron las previsiones de crecimiento (9%). No era para menos. En julio y agosto, meses vacacionales por excelencia, el aeropuerto perdió un 5,5% de pasajeros, lo que ha situado su tasa de crecimiento en un 2,7%.