Austría, el último en salir al rescate
El Gobierno austríaco también ha anunciado medidas de rescate y destinará 100.000 millones de euros a un paquete de medidas para fortalecer el sistema bancario y asegurar la confianza y la estabilidad económica ante la crisis financiera internacional. Para la gestión de esa medida, el Gobierno anunció el establecimiento de una filial de la estatal Agencia nacional de inversiones y privatizaciones (ÖIAG).
El canciller, Alfred Gusenbauer, y el ministro de Finanzas, Wilhelm Molterer, han explicado que 85.000 millones de euros se destinarán a avales estatales y que los 15.000 millones restantes podrán ser usados para reforzar los fondos propios, mediante inyecciones de capital, en caso de necesidad.
Según Molterer, los 85.000 millones de euros en avales servirán para garantizar que "unos bancos presten de nuevo dinero a otros" y asegurar la necesidad de liquidez. Con los 15.000 millones para refuerzo de fondos propios se "asegurará la solidez de los bancos", según explicó el ministro saliente de Finanzas. En el paquete presentado, el Estado se reserva el derecho de asumir el control de las instituciones bancarias en caso de necesidad.
Tras la cumbre de urgencia
celebrada ayer en París, donde los países de la Eurozona pactaron la refinanciación bancaria con ayudas públicas para sortear la crisis financiera internacional, varios Estados miembro han mostrado ya su respaldo al rescate bancario y han anunciado medidas para garantizar la liquidez en el mercado financiero.
El primero en anunciar medidas de urgencia ha sido el gobierno británico, que ha puesto en marcha la mayor operación de rescate de la banca realizada en el Reino Unido destinando
46.600 millones de euros para evitar la quiebra de tres grandes bancos -aunque la medida
anunciada ayer contemplaba cuatro entidades-.
Así, el Royal Bank of scotland (RBS) ha aceptado la ayuda del Gobierno para incrementar su liquidez en 20.000 millones de libras (25.205 millones de euros), mientras que el Barclays ha decidido no aceptar este apoyo, que supone una nacionalización temporal, y finalmente recurrirá a sus accionistas para ampliar su capital en 6.500 millones de libras (8.188 millones euros)
Por su parte, el Halifax Bank of Scotland (HBOS) y el Lloyds TSB, que hace una semana acordó la compra del primero, han optado por una solución mixta que mezcla los fondos públicos con la búsqueda de capital entre inversores privados y recibirán entre los dos otros 17.000 millones de libras (21.418 millones de euros), 11.500 millones de libras el HBOS y 5.500 millones de libras el Lloyds TSB.
Francia intervendrá con 360.000 millones
En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy ha anunciado un
plan gubernamental con un coste máximo de 360.000 millones de euros que pretende garantizar los préstamos interbancarios e intervenir en las entidades con problemas de liquidez.
Del montante, Francia destinará un máximo de 320.000 millones de euros para garantizar los préstamos entre entidades y fomentar así el mercado crediticio. Además, para impedir la quiebra de los bancos más afectados por la crisis financiera, el presidente francés ha anunciado una partida de hasta 40.000 millones de euros con los que el Estado podría entrar en el capital de las entidades al borde de la crisis.
Alemania inyectará 400.000 millones
En Alemania, los líderes de la coalición gubernamental han consensuado un
paquete de ayudas para evitar la quiebra bancaria que contempla un volumen total de 400.000 millones de euros. La medida prevé la concesión por parte del Estado de garantías a los créditos interbancarios, así como la adquisición de paquetes accionariales de la banca privada, lo que se interpreta como una nacionalización parcial.
Asimismo, se prevé la creación de un "fondo de estabilización de los mercados financieros", que permitirá al Estado ofrecer garantías por valor del los citados 400.000 millones de euros hasta el 31 de diciembre de 2009 y conceder inyecciones de liquidez. Los créditos tendrán un plazo máximo de 36 meses y los bancos que los asuman deberán pagar al Estado un 2% anual.
El fondo podrá además comprar al sector financiero productos de riesgo, fundamentalmente derivados, que la banca haya adquirido antes del 13 de octubre. A cambio, los bancos deberán comprometerse a una gestión empresarial "sólida" y "prudente".