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Mundial de Fórmula 1

Tiene el Mundial a su favor, con cinco puntos de ventaja sobre Massa, pero el inglés vuelve a sufrir con la presión

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Arrancó con la 'pole' y al término de la primera vuelta era colista, sentenciado ya a depender de los errores de los otros. Una pesadilla para Lewis Hamilton. Cuando llega el último tramo se apodera de él cierto temor al éxito, un pánico desatado que ya le privó el año pasado de proclamarse campeón del mundo en su debut y que en éste, de momento, ya le ha ocasionado un problema grave como el de ayer. A Hamilton le tiemblan las piernas.
Es un piloto desconcertante el inglés. Todo lo bueno que ha demostrado ser hasta ahora, que aunque moleste a la opinión popular parece que lo es, se esfuma con actuaciones como la de ayer, un calco a sus dos últimas citas del curso 2007-08. Por entonces, ganó precisamente en Japón y cuando tenía todo a su favor fracasó estrepitosamente en China y en Brasil, dos carreras tan cómicas como vergonzosas para él.
Su salida de ayer fue horrible, completamente alocado y arrastrado por los nervios de la primera curva. Llegó pasadísimo y su torpeza obligó al pelotón a salirse de la aspiración para no colisionar, pese a que supo reaccionar a tiempo y salvar airoso la situación. Hasta que llegó Massa, el perseguidor, y le embistió por detrás -sospechoso- ocasionando un trompo definitivo para las aspiraciones de victoria del británico. Ambos sancionados, cada uno por su temeridad, y adiós al podio de Japón, destino asegurado para un Alonso descomunal.
Así le van las cosas a Hamilton, que con la de ayer suma la quinta penalización de la temporada. Sin embargo, y beneficiado por los resultados, en China tiene pelota de partido a su favor. Para lograr el título debería quedar por delante de Massa en uno de los tres primeros puestos. Si ganara la carrera el inglés, Massa debería terminar cuarto; si fuese segundo el brasileño tendría que ser sexto y de terminar tercero su rival no tendría que puntuar. Vamos, que le vale con sacarle seis puntos.
Massa, un par de puntos
Claro que el tembleque de Hamilton no es nada con la histeria que sufre Massa. Felipe está siempre en todos los fregados y ayer también perjudicó a Bourdais, con el que se tocó y que acabó con sanción para el galo. «Es peligroso, no sabe conducir», dijo Bourdais, relegado de la sexta a la décima plaza para satisfacción de Massa, que al menos arañó dos puntos.
Mejor le fue a Piquet, cuarto y encantado también con el R28, que resultará ahora que es un trueno. Superó a Trulli, la única ilusión para el pueblo japonés. El italiano, al volante de un Toyota -es la propietaria del circuito de Fuji-, compensó la desilusión de Glock, que abandonó después de unos esperanzadores tiempos durante las clasificaciones. Nadie se vuelca tanto con los coches como los aficionados japoneses.
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