Ocultas las fachadas con murales en los que aparecen fotografiados algunos personajes de su última campaña publicitaria -Keith Richards, Francis Ford Coppola junto a su hija Sofía y Mijaíl Gorbachov- la primera tienda de Louis Vuitton en el norte de España comienza a tomar forma. Las obras avanzan lentamente, ya que la categoría artística e histórica del edificio que albergará la lujosa tienda obliga a medir casi al milímetro cualquier intervención, sobre todo en lo concerniente a su fachada principal, que da a la Gran Vía. Vuitton ha conquistado una de las mejores esquinas de Bilbao, ya que abarca también un privilegiado espacio en el mejor tramo de Iparraguirre.
La apertura del exclusivo establecimiento -el quinto de la firma francesa en nuestro país tras los de Madrid, Barcelona, Valencia y Puerto Banús (Marbella)- ya tiene, sin embargo, fecha de apertura. Louis Vuitton abrirá sus puertas en la capital vizcaína el próximo 29 de noviembre, en vísperas de las navidades. La inauguración el último sábado de noviembre pretende aprovechar el tirón de uno de los periodos de mayor agitación comercial de todo el año y de facturación para los comerciantes.
El inmueble del número 42 de la Gran Vía -ocupado en los últimos años por un local de Burger King- será decorado con un estilo similar al reinante en el buque insignia de la sede parisina de los Campos Elíseos. Predominarán los materiales nobles, como la piedra, la madera, el cuero y, también, el mármol.
Con más de 300 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, la tienda se vertebrará en base a un elemento principal: una espectacular escalera, que no tendrá un uso exclusivamente práctico. Ejercerá una influencia estética destacable en el conjunto del establecimiento. Parte de su estructura, además, se utilizará como vitrina con sus nichos de estuco para mostrar algunos de los productos más emblemáticos de esta mítica casa que llega a Bilbao con un objetivo prioritario: satisfacer por igual a hombres y mujeres. Portavoces de la firma de marroquinería confirmaron que la tienda dará «la misma importancia» a los productos masculinos que femeninos.
Iluminación
No faltarán, pues, sus famosas y cotizadísimas maletas, baúles, bolsos, cuadernos de viaje, neceseres, sombrereras, joyeros, agendas, gafas de sol... Y, por supuesto, las prendas textiles con las que Louis Vuitton ha alcanzado el cénit de la moda de la mano de uno de los referentes más importantes de la última década: Marc Jacobs.
Para que los clientes no se pierdan en medio de esta selecta oferta, el equipo de arquitectura que diseña el proyecto ha seguido una premisa fundamental: dotar de la mayor luminosidad a cada uno de los rincones de la tienda. Supervisado por el prestigioso Peter Marino, ha proyectado el edificio, que explotará en régimen de alquiler, con una orientación sur-sureste. Además, a diferencia de sus anteriores inquilinos, Vuitton pretende ennoblecer la fachada de la Gran Vía, donde situará su entrada principal, justamente enfrente de otro gigante del lujo: la joyería Suárez.