Tiene una imagen excelente y una salud envidiable para atesorar 115 años en sus cuatro torretas. Sin duda, el Puente Colgante vive una segunda juventud que quiere prolongar. Aunque necesitará los mejores cuidados. El Transbordador de Vizcaya, la empresa gestora del único Patrimonio de la Humanidad de carácter industrial en España, trabaja por proporcionárselos y ha encontrado un mecenas que garantizaría su futuro. El Gobierno central ha abierto a la centenaria estructura el denominado uno por ciento cultural, su principal programa de subvenciones para la conservación del patrimonio histórico nacional.
Se trata de una partida que gestionan los Ministerios de Fomento y Cultura. Su cuantía procede de las obras financiadas por el Estado. La Ley de Patrimonio Histórico establece la obligación de que, al menos el 1% de esas inversiones, se destinen a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico Español o al fomento de la creatividad artística.
El Puente Colgante nunca había optado a ayudas públicas. Sólo recibe una modesta aportación de la Diputación. La declaración como Patrimonio de la Humanidad en 2006, sin embargo, le abrió muchas puertas. Y ahora podrá optar al uno por ciento cultural.
Requisitos cumplidos
Así lo ha garantizado el subdirector general del Ministerio de Fomento, José María Verdú. En una carta remitida al Transbordador de Vizcaya el 4 de agosto aseguraba que la centenaria estructura «cumple los requisitos de finalidad recogidos en el artículo 168 de la Ley 16/198». Es decir, es un bien de interés cultural con la categoría de monumento y, sobre todo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por el comité mundial de la Unesco.
Eso sí, le ha puesto varias condiciones; la principal, que su financiación está supeditada a la presentación de proyectos de mejora. El presidente de la compañía, José Martín Uriarte, adelanta que no habrá problemas en ese sentido. De hecho, el estudio encargado a las empresas Idom e Inertek para diseñar un modelado tridimensional de la estructura -que permitirá recomponer todas sus piezas por ordenador y conocer su estado, entre otras operaciones-, se solicitó pensando en esta ayuda. Cuando se concluya, deberá recibir el visto bueno de la comisión de Patrimonio de la Diputación, último requisito del Ejecutivo central.
«Mantener al Puente Colgante en perfecto estado de conservación es una labor costosa que no podemos asumir solos», reconoce Martín Uriarte. No en vano, es la única firma privada en España que gestiona un Patrimonio de la Humanidad. Según sus cálculos, la inversión podría llegar a ocho millones, teniendo en cuenta lo que costó en 1992 rehabilitar el puente de Newport: seis millones de euros de la época.